Practicar yoga va mucho más allá de la flexibilidad física; se trata de una herramienta contundente para transformar el bienestar integral. En entrevista con SuMédico, el doctor Edilberto Peña de León, neuropsiquiatra y director del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso (Cisne México), destacó que existe evidencia sólida de que esta disciplina funciona en diferentes niveles para mejorar nuestra salud mental y física.
La práctica rutinaria de yoga es un aliado poderoso contra trastornos modernos que afectan la calidad de vida. Entre los principales beneficios se encuentran:
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- Ansiedad y Estrés: El yoga permite regular el sistema nervioso autónomo a través de la respiración, ayudando a controlar síntomas físicos como la opresión en el pecho, temblores y el ritmo cardiaco acelerado.
- Depresión: Ayuda a frenar la "rumiación", ese ciclo de pensamientos negativos sobre el pasado o el futuro, brindando una sensación de energía y motivación.
- Trastornos del sueño: Al reducir el estrés, el cuerpo logra regular mejor las fases del sueño, permitiendo un descanso reparador incluso si la práctica se realiza por la mañana.
- Déficit de atención: La práctica entrena la capacidad intelectual y la concentración al obligar al cerebro a bloquear distracciones.
El papel del Mindfulness o "Atención Plena"
En el yoga, el mindfulness (traducido como atención plena) es el eje central. No se trata de "poner la mente en blanco", sino de un entrenamiento diario de 10 a 15 minutos enfocado en el "aquí y el ahora".
Este entrenamiento enseña al cerebro a enfocarse en lo que uno siente, piensa y hace en el momento presente, evitando la anticipación ansiosa. Con el tiempo, este sistema de atención se vuelve automático, permitiendo que la persona responda mejor a los problemas cotidianos y maneje de forma más efectiva emociones como la frustración o la impulsividad.
Un alivio efectivo para el dolor crónico
Uno de los beneficios más sorprendentes del yoga es su impacto en la neurología del dolor. El cerebro funciona como una "computadora con cables"; si nos enfocamos solo en los estímulos de dolor, reforzamos esas conexiones y percibimos más malestar.
El yoga ayuda a "distraer" al cerebro de esos circuitos dolorosos, fortaleciendo nuevas conexiones al enfocar la atención en la respiración y los movimientos. Esta práctica es especialmente beneficiosa para pacientes con fibromialgia, quienes suelen presentar una combinación de dolor crónico, ansiedad e insomnio.
¿Cómo cambia la química de tu cerebro?
La práctica constante del yoga provoca cambios biológicos reales y demostrables en nuestro organismo:
- Reducción del Cortisol: Ayuda a disminuir los niveles de esta hormona, conocida como la hormona del estrés.
- Regulación de Neurotransmisores: El cerebro se acostumbra a mantener niveles más controlados de neurotransmisores de alerta, evitando picos que disparan la ansiedad. Esto permite que el individuo regule sus químicos cerebrales en lugar de ser controlado por ellos.
- Control del Sistema Nervioso: A través de la respiración, el yoga es la mejor vía externa para calmar el sistema nervioso autónomo de forma voluntaria.
Consejos para empezar: De novato a experto
Si quieres iniciar, el doctor Peña León recomendó reconocerte como novato y ser paciente. No es necesario cambiar tu vida por completo o convertirte en un monje budista; basta con ver el yoga como una herramienta de calidad de vida.
Empieza poco a poco: No intentes clases extremadamente demandantes como el Bikram Yoga (a 40 grados) desde el primer día; busca opciones restaurativas si eres principiante.
Apóyate en la tecnología: Existen apps y series que guían a los principiantes en la práctica del mindfulness de forma sencilla.
Sé constante: Al igual que ir al gimnasio, los primeros meses requieren esfuerzo, pero los beneficios a largo plazo en la salud mental y física son incalculables.
