En el marco del Día Mundial del Sueño, que se conmemora este 13 de marzo, la Dra. Guadalupe Terán, certificada como somnóloga por la European Sleep Research Society y la Asociación Latinoamericana de Sociedades de Sueño, habló en exclusiva con SuMédico y lanzó una alerta sobre la crisis de descanso que enfrentamos. Lejos de ser un simple "apagón" del cuerpo, el sueño es un proceso activo y vital.
"Cuando dormimos se regula nuestro sistema de defensa, se restauran músculos y tejidos, se forma masa muscular. Nuestro cerebro se desintoxica, organiza información, resuelve problemas y regula nuestras emociones", explica la especialista.
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A pesar de su importancia, el sueño sigue siendo el "gran olvidado" frente a la dieta y el ejercicio. La especialista lo atribuye a la falta de conocimiento y a mitos arraigados: "erróneamente se cree que las personas más productivas son las que apenas duermen 4 o 5 horas". Esta idea, dice, ha creado una sociedad "privada de sueño", donde cuatro de cada 10 mexicanos duermen alrededor de 6 horas o menos, cuando la necesidad real en adultos es de 7 a 9 horas diarias.
La epidemia silenciosa: Las graves consecuencias de no dormir
La restricción crónica del sueño no es un asunto menor. La Dra. Terán advierte que dormir menos de lo necesario se interpreta en el cuerpo como una "señal de estrés excesivo", desencadenando una respuesta de inflamación sistémica. Esto altera el metabolismo de la glucosa y los lípidos, aumenta la resistencia a la insulina y eleva la tensión arterial, allanando el camino para enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las cardiopatías.
Pero el daño va más allá de lo metabólico. "Recientemente se ha asociado que la falta de sueño aumenta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como la demencia tipo Alzheimer", añade la experta. Además, el impacto en la salud mental es inmediato: mal humor, irritabilidad, ansiedad y depresión son moneda corriente en una población que no descansa.
Pantallas y estrés: Los principales enemigos del descanso
Si hay un villano en la historia del insomnio moderno, ese es la luz azul de las pantallas. "El hecho de que tengamos acceso a la luz las 24 horas nos está volviendo adictos", sentencia Terán. La exposición nocturna a celulares, tablets y computadoras inhibe la producción de melatonina, la neurohormona que le indica a nuestro cerebro que es hora de dormir. A esto se suman los largos traslados en las ciudades y el estrés laboral, que acortan inevitablemente las horas de descanso.
Adolescentes en la mira: Un riesgo silenciado
La falta de sueño no afecta a todos por igual. La Dra. Terán pone especial énfasis en los adolescentes, una población particularmente vulnerable. Con necesidades de 9 a 11 horas, muchos apenas alcanzan las 7.
"Un adolescente que no duerme lo suficiente tiene más riesgo de desarrollar depresión, ansiedad, involucrarse en peleas, consumir alcohol y volverse más susceptible a las adicciones", alerta.
Las mujeres, por su parte, son más propensas al insomnio durante los cambios hormonales, mientras que los adultos mayores enfrentan problemas respiratorios y movimientos involuntarios al dormir.
Higiene del sueño: Las 3 recomendaciones infalibles para empezar a dormir mejor
Ante este panorama, la experta ofrece una guía práctica y sencilla para retomar el control del descanso:
- Regularidad de horarios: Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, para sincronizar los ciclos biológicos.
- Desconexión digital: Apagar las pantallas al menos 30 minutos antes de dormir (2 horas en el caso de los niños) para permitir que el cerebro se "apague" y produzca melatonina.
- Cena inteligente: Cenar dos o tres horas antes de acostarse, priorizando alimentos ricos en fibra, proteínas y carbohidratos complejos que eviten picos de glucosa o indigestión en la madrugada.
Señales de alerta: ¿Cuándo buscar ayuda profesional?
No todo es una mala racha. La Dra. Terán detalla las señales que indican que es momento de acudir con un especialista:
- Insomnio: Tardar más de 20 minutos en dormir de manera recurrente (tres veces por semana durante un mes), despertar varias veces en la noche o levantarse con la sensación de que el sueño no fue reparador.
- Apnea: Roncar todas las noches, despertar con la boca seca o dolor de cabeza, y tener somnolencia excesiva durante el día (dormirse en el cine, el transporte o al poner la cabeza en la almohada).
Finalmente, la especialista desmiente el mito de "ya dormiré el fin de semana". "El sueño perdido nunca se recupera", sentencia. "Estás acumulando una deuda que tarde o temprano te pasará factura".
En este Día Mundial del Sueño, su mensaje es claro: "Dormir es una inversión en salud, bienestar y calidad de vida. No es normal sentirse cansado. Todos los trastornos del sueño tienen solución y vale la pena buscarla. Dormir bien para vivir mejor".
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