Cuando escuchamos "vitamina C", lo primero que viene a la mente es el jugo de naranja para combatir la gripe. Sin embargo, el ácido ascórbico (su nombre científico) es mucho más que un remedio casero contra los estornudos. Se trata de un micronutriente esencial que el cuerpo humano no puede producir por sí mismo y que desempeña funciones vitales: desde la formación de colágeno hasta la absorción del hierro.
Pero su rol más importante de la vitamina C quizás sea el de preventivo. Respaldada por instituciones como la Clínica Mayo y la Fundación Española del Corazón, la ciencia ha identificado que mantener niveles adecuados de esta vitamina en la sangre puede ser clave para evitar enfermedades crónicas y degenerativas a largo plazo. No se trata solo de no enfermarse hoy, sino de proteger el organismo para el futuro.
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Ayuda a proteger el corazón
El sistema cardiovascular es uno de los principales beneficiados. Según datos presentados ante la Asociación Americana del Corazón, las personas con niveles bajos de vitamina C tienden a mostrar altos niveles de proteína C reactiva, un marcador directo de inflamación y un conocido factor de riesgo cardiovascular.
Un estudio de la Universidad de Ulsan profundizó en este hallazgo y reveló que aquellos participantes con una ingesta reducida de este nutriente presentaban una probabilidad significativamente mayor de desarrollar insuficiencia cardíaca. Esto no significa que tomar suplementos cure el corazón, pero sí que una dieta pobre en frutas y verduras puede ser un factor de riesgo silencioso.
- Ayuda a prevenir el cáncer
En el terreno de la oncología, la Clínica Mayo es cautelosa pero optimista. Mantener una dieta rica en frutas y verduras (fuentes naturales de vitamina C) se asocia con una reducción en el riesgo de desarrollar tumores de mama, colon y pulmón. Los expertos aclaran un matiz crucial: este efecto protector se observa con el alimento completo, no con la pastilla. La suplementación aislada no ha demostrado la misma eficacia que comer una naranja o un kiwi.
- Ayuda a la vista
La salud ocular también agradece este hábito. La degeneración macular asociada a la edad (principal causa de ceguera en adultos mayores) y las cataratas parecen tener un enemigo común. Algunos estudios indican que las personas con altos niveles de vitamina C en la dieta presentan un menor riesgo de desarrollar estas afecciones, protegiendo la vista con cada bocado.
- Ayuda a prevenir la gripe
El consumo regular de vitamina C puede acortar levemente la duración del resfriado y disminuir la gravedad de los síntomas. Además, fortalece las defensas naturales del organismo, ayudando a una recuperación más eficiente tras cualquier enfermedad. Por último, su déficit extremo provoca escorbuto, una enfermedad antigua pero aún vigente que causa anemia, hemorragias y mala cicatrización, demostrando que, sin ella, el cuerpo sencillamente deja de repararse a sí mismo.
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