TRÁNSITO INTESTINAL

¿Qué vitamina no puede faltar en tu dieta para regular el tránsito intestinal?

Investigadores descubren una fuerte asociación entre una vitamina para regular y mejorar el tránsito intestinal

Una investigación encontró una conexión directamente de la vitamina B1, también conocida como tiamina, con el ritmo de nuestro tránsito intestinal
Una investigación encontró una conexión directamente de la vitamina B1, también conocida como tiamina, con el ritmo de nuestro tránsito intestinalCréditos: (Canva)
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¿Podría una vitamina común ser la pieza faltante para regular tu digestión? Una investigación encontró una conexión directamente de la vitamina B1, también conocida como tiamina, con el ritmo de nuestro tránsito intestinal

La investigación, basada en datos genéticos de más de 268 mil personas, sugiere que este nutriente desempeña un papel mucho más activo de lo que se creía en la motilidad digestiva.

El estudio, liderado por el profesor Mauro D’Amato desde Italia y España, identificó que variaciones en dos genes específicos relacionados con el transporte y la activación de la tiamina están fuertemente asociadas con la frecuencia de las evacuaciones. Este descubrimiento no solo modifica la comprensión científica sobre cómo se regula el ritmo intestinal, sino que también plantea preguntas cruciales sobre la interacción entre nuestra dieta y nuestro código genético.

El hallazgo genético que señaló a la tiamina

Mediante el análisis de millones de marcadores genéticos, los investigadores identificaron 21 regiones del genoma vinculadas a la frecuencia defecatoria. Entre ellas, dos genes –SLC35F3 y XPR1– sobresalieron por su papel en el metabolismo de la vitamina B1. Para verificar esta relación en la vida real, el equipo cruzó estos datos genéticos con registros dietéticos del Biobanco del Reino Unido. Los resultados mostraron una tendencia clara: un mayor consumo de tiamina se correlacionaba con movimientos intestinales más frecuentes.

Sin embargo, los científicos advierten que este efecto no es universal. “El impacto de la ingesta de tiamina en la frecuencia de las deposiciones dependió de la variación genética individual”, explica el estudio. Es decir, tu genética determina en qué medida la vitamina B1 de tu dieta influye en tu ritmo intestinal. Este hallazgo explica por qué recomendaciones dietéticas uniformes no funcionan igual para todas las personas con problemas de tránsito lento.

La vitamina B1 es clave para regular el tránsito intestinal. (Foto: Canva)

Implicaciones: Un nuevo horizonte para trastornos digestivos comunes

Los investigadores destacan que este descubrimiento arroja luz sobre las bases biológicas de trastornos funcionales como el síndrome del intestino irritable (SII), donde la alteración de la motilidad es un síntoma central. “Los problemas de motilidad intestinal son la causa principal del SII y el estreñimiento”, afirma el profesor D’Amato. “Estos resultados genéticos destacan vías específicas, en especial la vitamina B1, como pistas para la siguiente etapa de investigación”.

Aunque los autores aclaran que el estudio no demuestra causalidad y que se centró solo en la frecuencia (no en la consistencia o molestias), el hallazgo abre la puerta a futuros estudios clínicos. La posibilidad de personalizar la suplementación o la dieta según el perfil genético del paciente podría revolucionar el abordaje de millones de personas que sufren trastornos digestivos crónicos.

¿Dónde encontrar vitamina B1 en tu dieta?

La vitamina B1 es hidrosoluble y debe reponerse a diario. Se encuentra abundantemente en alimentos integrales y proteicos:

  • Granos y cereales integrales: Arroz integral, avena, trigo entero y productos enriquecidos.
  • Legumbres: Lentejas, frijoles negros y alubias.
  • Frutos secos y semillas: Semillas de girasol, pistachos y nueces de macadamia.
  • Carne de cerdo: Es una de las fuentes animales más ricas.
  • Pescado: Atún, trucha y salmón.
  • Vísceras: Hígado de res.

Incluir estos alimentos de forma regular no solo beneficia tu energía y sistema nervioso –funciones principales de la tiamina–, sino que, según este nuevo estudio, también podría ser un aliado silencioso para mantener un ritmo intestinal saludable, especialmente si tu genética así lo favorece.

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