Con el paso del tiempo es completamente normal que se vayan perdiendo algunas habilidades cognitivas, pero hoy te daremos algunas estrategias efectivas para cuidar la memoria.
En un mundo que exige estar constantemente conectados y procesando información a alta velocidad, la memoria se ha convertido en uno de nuestros bienes más preciados y, a la vez, más frágiles.
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¿Cuáles son las estrategias efectivas para cuidar tu memoria?
Lejos de los mitos que aseguran que la única solución son los crucigramas interminables, existen estrategias efectivas para cuidar tu memoria:
- Aliméntate sanamente
La conexión entre el intestino y el cerebro es más poderosa de lo que se pensaba. Así como un coche de carreras no funciona con combustible de baja calidad, nuestro cerebro necesita nutrientes específicos para operar a su máximo potencial. La dieta MIND, una fusión de la dieta mediterránea y la dieta DASH, ha demostrado en múltiples estudios ser una de las más efectivas para proteger la memoria.
- El ejercicio es clave
Si existiera una píldora milagrosa para el cerebro, se llamaría ejercicio físico. La actividad aeróbica, como caminar a paso ligero, nadar o bailar, aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro, suministrando el oxígeno y los nutrientes que necesita. Pero quizás su efecto más poderoso es la liberación de una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés).
- Domina el arte del sueño reparador
Vivimos en una cultura que a menudo glorifica el "no dormir" como símbolo de productividad, pero esta práctica es una sentencia de muerte para la memoria. Durante el sueño, especialmente en las fases profundas y en la fase REM, el cerebro no se "apaga", sino que realiza una de sus tareas más importantes: la consolidación de la memoria.
- Desafía tu mente
Hacer el crucigrama de todas las mañanas puede ser entretenido, pero una vez que nos volvemos expertos en él, el cerebro deja de esforzarse. Para crear nuevas conexiones neuronales y fortalecer las redes existentes, es necesario salir de la zona de confort cognitiva. La clave está en la novedad y el desafío.
Aprender a tocar un instrumento musical, estudiar un nuevo idioma, tomar una ruta diferente para ir al trabajo o incluso tratar de armar un rompecabezas con la mano no dominante son actividades mucho más poderosas que cualquier juego de memoria repetitivo. La Asociación Americana de Psicología (APA) respalda la idea de que la estimulación intelectual continua construye una "reserva cognitiva", una especie de colchón que permite al cerebro compensar mejor el daño potencial en el futuro. La máxima es simple: lo que es difícil para usted hoy, será fácil para su cerebro mañana.
- Conecta con otros
El ser humano es un ser social por naturaleza, y nuestro cerebro está diseñado para interactuar. Mantener una vida social activa y significativa es uno de los protectores de la memoria más infravalorados. Una conversación animada requiere que procesemos información verbal, interpretemos señales no verbales, recordemos experiencias pasadas y respondamos de manera coherente, un verdadero entrenamiento de alto nivel para múltiples áreas cerebrales.
Un estudio publicado por la revista The Journals of Gerontology sugiere que las personas con fuertes vínculos sociales tienen una tasa más lenta de pérdida de memoria en la vejez. No se trata de llenar la agenda de compromisos, sino de cultivar relaciones de calidad: una comida con amigos, una llamada telefónica con un ser querido o participar en un club de lectura son dosis de salud cerebral.
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