Las redes sociales llegaron a revolucionar y cambiar completamente nuestras vidas, y aunque hay diversos estudios que han encontrado que pueden afectar nuestra salud mental, al parecer no todo es malo, ya que una nueva investigación señala que también el apoyo emocional en línea puede reducir la ansiedad.
La investigación, publicada en la revista Psychiatry International, presenta evidencia sólida de que las interacciones en línea pueden convertirse en un valioso amortiguador contra la ansiedad cuando proporcionan apoyo emocional genuino.
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Este descubrimiento no solo tiene implicaciones profundas para nuestra comprensión de la salud mental en la era digital, sino que también abre un camino para rediseñar las experiencias en línea.
El estudio sugiere que la clave no está necesariamente en el tiempo de uso, sino en la calidad y el significado de las conexiones que se cultivan a través de las pantallas.
¿Cómo se realizó la investigación?
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron una muestra nacional representativa de 2 mil 403 adultos estadounidenses de entre 18 y 30 años. La metodología fue exhaustiva y multidimensional. Por un lado, se utilizó la escala PROMIS, un instrumento científicamente validado, para medir con precisión los niveles de ansiedad. Simultáneamente, los participantes realizaron autoevaluaciones sobre la percepción de apoyo emocional recibido en sus principales plataformas de redes sociales.
El equipo no se limitó a estas variables. Para capturar la complejidad del individuo, también aplicó el Big Five Inventory, una herramienta que evalúa cinco rasgos centrales de la personalidad: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo. Este enfoque permitió desglosar los resultados y entender cómo diferentes perfiles psicológicos experimentan y se benefician del apoyo digital.
Los resultados de la investigación encontraron una correlación significativa y diferenciada
Los resultados del estudio son claros y contundentes: existe una asociación fuerte y lineal entre una mayor percepción de apoyo emocional en las redes sociales y niveles más bajos de ansiedad. Este efecto protector resultó ser particularmente marcado en las mujeres, un dato de gran relevancia clínica dado que este grupo presenta estadísticamente tasas más altas de diagnósticos de ansiedad.
La investigación profundizó al identificar cómo ciertos rasgos de personalidad actúan como moderadores. Las personas con alta apertura a la experiencia y alta extraversión reportaron percibir más apoyo en línea y, a su vez, menores niveles de ansiedad. De manera interesante, aquellos con baja responsabilidad —un rasgo a menudo vinculado a una vida menos estructurada— también mostraron beneficiarse significativamente del respaldo emocional digital. Estos hallazgos subrayan que la relación con las redes sociales no es universal, sino que está mediada por nuestra psicología individual.
Las redes sociales también pueden ser buenas para la salud mental
Este estudio de la Universidad de Arkansas aporta un contrapunto crucial al discurso predominante que a menudo pinta a las redes sociales únicamente como agentes dañinos. Su evidencia se alinea con investigaciones emergentes, como una de la Universidad de Manchester, que indica que la calidad de las interacciones importa más que la cantidad de tiempo invertido.
La conclusión fundamental es que las plataformas digitales, en sí mismas, no son buenas o malas para la salud mental. Su impacto depende en gran medida de cómo se utilizan y, sobre todo, de cómo están diseñadas para fomentar conexiones auténticas, empáticas y de apoyo. El estudio no niega los riesgos documentados, sino que muestra un camino alternativo: la posibilidad de aprovechar el potencial conectivo de la tecnología para fortalecer, en lugar de deteriorar, nuestro bienestar psicológico.
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