PERDER EL OLFATO

¿Por qué perder el olfato es un grave problema de salud?

La pérdida del olfato y el gusto no es una simple molestia: afecta la calidad de vida con la misma gravedad que la diabetes o un derrame cerebral

Perder el olfato es un grave problema de salud
Perder el olfato es un grave problema de saludCréditos: (Canva)
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Perder el aroma del café matutino o el sabor de una comida casera puede parecer un inconveniente menor, pero la realidad es mucho más sombría. Un estudio de la Universidad de East Anglia (UEA) acaba de revelar que la pérdida del sentido del olfato puede afectar la calidad de vida con la misma gravedad que la diabetes, un derrame cerebral, la enfermedad de Parkinson y la insuficiencia renal. 

Hasta una de cada cinco personas padece un trastorno del olfato o del gusto, y la pandemia del covid-19 puso este problema en el centro de atención al afectar a millones de personas que contrajeron el virus.

El profesor Carl Philpott, investigador principal de la Facultad de Medicina de Norwich de la UEA, advierte que los trastornos del olfato y del gusto producen "un sufrimiento emocional, social y psicológico significativo, que a menudo rivaliza con afecciones que habitualmente se consideran que cambian la vida". 

Sin embargo, a pesar de su impacto, estos trastornos han sido históricamente relegados a un segundo plano por los sistemas de salud, y los pacientes suelen recibir respuestas que minimizan su problema.

Depresión y aislamiento: el costo invisible

Los pacientes con pérdida del olfato y del gusto describen una vida que pierde color. El estudio, publicado en la revista Clinical Otolaryngology, analizó a 455 pacientes y encontró que la mayoría sufría de depresión, y uno de cada cinco presentaba depresión moderada, grave o extrema. 

Los investigadores constataron que las tasas de depresión y aislamiento social eran elevadas, y los pacientes reportaban dificultades para socializar, una inquietante sensación de insensibilidad emocional y una creciente ansiedad por su seguridad personal, como la incapacidad de oler el humo o una fuga de gas.

Los pacientes con pérdida del olfato y del gusto describen una vida que pierde color. (Foto: Canva)

El comer deja de ser un placer y se vuelve una obligación

El olfato es responsable de la mayor parte de lo que la gente percibe como sabor. Por lo tanto, cuando se pierde, "las comidas pueden resultar insípidas, metálicas o incluso repulsivas", explica el profesor Philpott. 

Para muchos, comer deja de ser uno de los placeres de la vida y se convierte en un acto puramente funcional. Esta alteración tiene consecuencias físicas: algunas personas pierden peso por falta de apetito, mientras que otras lo ganan al buscar alimentos con sabores más intensos o dulces para compensar la falta de estímulos.

El problema que los médicos no lo toman en serio

A pesar de estos profundos efectos, los trastornos del olfato y del gusto han sido históricamente relegados a un segundo plano. "El problema es que los médicos suelen asegurar a los pacientes que el problema es leve o temporal, incluso cuando los síntomas persisten durante años", denuncia el profesor Philpott. Existen pocos servicios especializados y el acceso al tratamiento sigue siendo limitado, lo que deja a millones de personas sin respuestas ni apoyo, enfrentando solas un problema que puede ser tan debilitante como las enfermedades crónicas más graves.

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