A partir de los 40 años, los niveles de testosterona en los hombres comienzan a disminuir de manera gradual, aproximadamente 1% cada año. Sin embargo, cuando esta caída es más pronunciada de lo normal, puede desencadenar una serie de síntomas que afectan la calidad de vida, la salud física y el bienestar emocional.
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¿Cuáles son las señales de testosterona baja en hombres después de los 40 años?
Muchos hombres atribuyen los cambios de la edad con las señales de baja testosterona:
- Fatiga constante y falta de energía
Cuando los niveles de testosterona bajan, el metabolismo energético se ve afectado. No se trata del cansancio normal después de un día agotador, sino de una fatiga persistente que no mejora con el descanso. Hombres que antes podían con jornadas laborales largas y aún tenían energía para el deporte o la familia comienzan a sentirse agotados sin razón aparente.
La Asociación Mexicana de Endocrinología explica que la testosterona influye directamente en la producción de glóbulos rojos y en la capacidad del organismo para generar energía. Cuando falta, el cuerpo funciona "en cámara lenta". Si el descanso no recupera la vitalidad, puede ser momento de una revisión hormonal.
- Disminución del deseo íntimo y disfunción eréctil
Aunque la disfunción eréctil puede tener múltiples causas (vasculares, neurológicas o psicológicas), la disminución del deseo sexual es uno de los indicadores más claros de testosterona baja.
De acuerdo con la Clínica Mayo, la testosterona no solo regula el deseo, sino que participa en las erecciones nocturnas espontáneas. Si estas desaparecen o disminuyen significativamente, es una señal de alerta. Lo importante es no normalizarlo como parte inevitable de la edad y consultar con un especialista.
- Aumento de grasa abdominal y pérdida de masa muscular
Muchos hombres notan que, a pesar de hacer ejercicio, les cuesta trabajo mantener el tono muscular y que la grasa se concentra en la cintura. Esto no es solo estética: la testosterona es una hormona anabólica que ayuda a conservar masa magra. Cuando baja, el metabolismo se ralentiza y el cuerpo tiende a almacenar grasa visceral, la más peligrosa para la salud cardiovascular.
La Asociación Americana de Urología señala que la obesidad y la testosterona baja forman un círculo vicioso: el exceso de grasa produce enzimas que convierten la testosterona en estrógeno, bajando aún más los niveles. Romper este ciclo requiere diagnóstico y, en muchos casos, tratamiento integral.
- Cambios de humor, irritabilidad y depresión
Los cambios hormonales no solo afectan el cuerpo, también la mente. Hombres con niveles bajos de testosterona pueden volverse más irritables, tener menos tolerancia a la frustración o experimentar una sensación de vacío o desmotivación generalizada. Algunos estudios han encontrado una relación entre el hipogonadismo y mayores tasas de depresión en varones de mediana edad.
- Pérdida de vello corporal y problemas para dormir
La testosterona estimula el crecimiento del vello corporal, por lo que su reducción puede manifestarse como una menor densidad en zonas donde antes era abundante. Aunque muchas veces pasa desapercibido, algunos hombres notan que sus piernas o pecho tienen menos vello que antes.
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