Así como la maternidad, la paternidad también conlleva una serie de cambios, tanto físicos como emocionales, según la psicología. Pero, ¿cuáles son estos y por qué durante la paternidad hay una baja de testosterona? Un experto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), lo explica.
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¿Por qué la paternidad baja la testosterona, según la psicología?
Claudio Tzompantzi Miguel, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, señala que convertirse en padre es un momento significativo que puede generar diversas emociones, desde felicidad hasta estrés o introspección. Este proceso implica una redefinición personal en la que el hombre evalúa su capacidad afectiva y económica para asumir su nuevo rol, priorizando el bienestar de su familia.
Además, no solo hay transformaciones emocionales, sino también biológicas. Investigaciones han demostrado que el cerebro de los hombres experimenta cambios tras el nacimiento de su hijo. Un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón en España identificó modificaciones en la red visual, facilitando el reconocimiento del bebé, y en la red de modo predeterminado, lo que permite interpretar su comportamiento.
Otro hallazgo importante proviene de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, que señala que la paternidad disminuye los niveles de testosterona en los hombres. Esta reducción parece estar vinculada con la adaptación biológica del hombre para asumir su rol como cuidador, promoviendo una mayor dedicación al bebé y su crianza. Además, se ha sugerido que los niveles bajos de testosterona pueden contribuir a una mejor salud en los hombres casados o con hijos, en comparación con aquellos solteros.
Asimismo, la Universidad Emory en Atlanta detectó un incremento en la oxitocina en los padres, similar al que ocurre en las madres, fortaleciendo el vínculo afectivo con el bebé.
En algunos casos, la paternidad también puede traer consigo síntomas físicos y emocionales inesperados. El síndrome de Couvade, un trastorno psicológico que afecta a 1 de cada 10 hombres, provoca síntomas similares a los del embarazo en la pareja, como náuseas, cambios de humor y dolores abdominales.
Por otro lado, aunque menos frecuente que en las mujeres, la depresión posparto también puede afectar a los padres. Se estima que entre 7% y 9% la experimentan, con síntomas como tristeza profunda, ansiedad, alteraciones del sueño y dificultades para vincularse con el bebé. Sin embargo, la percepción social sigue siendo un obstáculo para que los hombres expresen sus emociones, ya que culturalmente se les ha enseñado a ocultar su vulnerabilidad.
Sin embargo, el especialista reconoce que la paternidad está cambiando. Cada vez más hombres buscan ser padres activos y presentes en la vida de sus hijos, alejándose de los modelos tradicionales. Finalmente, el psicólogo señala que los millennials tienen una visión distinta de la crianza y están más involucrados en tareas que antes eran consideradas exclusivamente femeninas.