HÍGADO GRASO

¿Tienes hígado graso? Este alimento aunque parece saludable NO lo debes consumir

Hay un alimento que es bueno pero que pueden empeorar el hígado graso por su alta concentración de fructosa.

Conoce el alimento que NO debes consumir si tienes hígado graso
Conoce el alimento que NO debes consumir si tienes hígado graso Créditos: (Canva)
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Para muchas personas, sustituir un dulce por un puñado de pasas, arándanos deshidratados o dátiles parece una decisión acertada. Sin embargo, quienes padecen enfermedad de hígado graso no alcohólico deben pensarlo dos veces. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) advierte que estos alimentos concentran niveles muy altos de fructosa, un azúcar que el hígado transforma directamente en grasa.

El problema radica en que, al deshidratar la fruta, se elimina el agua, pero se mantienen todos los azúcares. Mientras una taza de uvas frescas aporta su azúcar diluido en agua y fibra, una taza de pasas contiene hasta cinco veces más fructosa en el mismo volumen. Esto permite que el paciente sobrepase su límite metabólico diario sin apenas darse cuenta, ya que no genera la misma sensación de saciedad que la fruta fresca.

La fructosa puede afectar al hígado graso

El National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK) de Estados Unidos explica que el hígado es el principal órgano encargado de metabolizar la fructosa. Cuando una persona consume grandes cantidades de este azúcar, el órgano la transforma en grasa a través de un proceso llamado lipogénesis de novo. “La fructosa se encuentra libre en refrescos, bebidas deportivas y jugos; pero también se concentra exponencialmente en las frutas al deshidratarlas”, señalan especialistas en nutrición clínica de los Institutos Nacionales de Salud (NIH).

Si tienes hígado graso es mejor no consumir fruta deshidratada. (Foto: Canva)

Frutas deshidratadas NO; frutos secos SÍ

Instituciones como la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos y la Clínica Mayo coinciden en que el manejo del hígado graso debe basarse en una dieta estilo mediterráneo, rica en frutas y verduras frescas, grasas saludables y baja en azúcares simples. 

Ambas fuentes sugieren restringir productos de alta densidad calórica y azúcares de absorción rápida, entre ellos las frutas deshidratadas. La Clínica Mayo aclara que, para una persona sana, la porción recomendada de fruta deshidratada es muy pequeña (alrededor de un cuarto de taza). En pacientes con hígado graso, la indicación es evitar su consumo habitual y preferir piezas de fruta entera con cáscara.

Es fundamental no confundir frutas deshidratadas con frutos secos. Los frutos secos —como nueces, almendras y pistaches— no solo no se asocian a daño hepático, sino que, de acuerdo con la Clínica Mayo, pueden ser parte de una estrategia para revertir el hígado graso. Su aporte de ácidos grasos omega-3, antioxidantes y vitamina E ayuda a reducir la inflamación hepática.

¿Qué medidas prácticas ayudan a controlar el hígado graso?

Las guías de práctica coinciden en varias medidas para detener el avance del hígado graso:

  1.  Consumir frutas enteras y frescas, como manzanas, peras, frutos rojos o cítricos, para asegurar la ingesta de fibra y agua. 
  2. Evitar jugos (incluso los naturales), frutas deshidratadas, mermeladas y mieles, porque concentran azúcares simples. 
  3. Controlar las porciones: el hecho de que un alimento sea natural no significa que esté libre de riesgo metabólico, sobre todo si ha sido concentrado o procesado.

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