El hígado es un órgano increíblemente resistente que puede seguir funcionando incluso cuando está dañado. De hecho, muchas enfermedades hepáticas no presentan síntomas perceptibles en sus fases iniciales. Por eso es tan importante conocer las señales sutiles que pueden indicar un problema.
Enfermedades como el hígado graso, la hepatitis o la cirrosis pueden desarrollarse durante años sin dar la cara. Cuando los síntomas finalmente aparecen, a menudo significan que la inflamación o la acumulación de grasa ya están afectando la capacidad del hígado para realizar sus funciones esenciales, como filtrar la sangre y eliminar toxinas.
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¿Cuáles son las señales que indican que algo NO anda bien en tu hígado?
La Clínica Mayo indica que estas son algunas señales que indican que algo NO anda bien en tu hígado:
- Ictericia (coloración amarillento)
Es una de las señales más inequívocas de problemas hepáticos. La piel y la parte blanca de los ojos se tornan amarillentos debido a la acumulación de bilirrubina, un pigmento amarillo que se produce durante la descomposición normal de los glóbulos rojos. Un hígado sano procesa y elimina la bilirrubina, pero cuando está dañado, esta sustancia se acumula en el torrente sanguíneo.
- Fatiga persistente
La fatiga en los problemas hepáticos no se resuelve con una buena noche de sueño. Es un cansancio profundo y debilitante que interfiere con la vida diaria. Esta fatiga extrema es un síntoma común en las primeras etapas de muchas enfermedades hepáticas y puede deberse a la incapacidad del hígado para almacenar energía y eliminar toxinas de manera eficiente.
- Picazón intensa en la piel
Una comezón sin una causa aparente, como una erupción o sequedad, puede ser un signo revelador. Este picor, a menudo generalizado y más molesto por la noche, es un síntoma temprano frecuente en enfermedades de los conductos biliares. Se cree que es causado por la acumulación de sales biliares y otras sustancias que un hígado dañado no puede procesar.
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen
No se trata de un dolor agudo como el de una piedra en la vesícula, sino más bien una molestia sorda y persistente o una sensación de plenitud justo debajo de las costillas del lado derecho. Esta es la zona donde se encuentra el hígado, y el dolor puede indicar que el órgano está inflamado, aumentado de tamaño (hepatomegalia) o distendido por la acumulación de grasa.
- Cambios en la orina y las heces
Una alteración en tus desechos corporales puede ser una pista importante. La orina puede volverse de un color oscuro y las heces pueden aclararse hasta un tono pálido o arcilloso. Estos cambios se producen por problemas en el flujo de la bilis, la cual es la responsable de darle su color característico a las heces y cuyo exceso en la sangre es filtrado por los riñones hacia la orina.
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