Muchas personas alrededor del mundo inician su día con una taza de café, esto aporta diferentes beneficios para la salud y ¿también para tu estado de ánimo? A continuación, te contamos lo que encontró un nuevo estudio.
Un estudio sugiere que esta bebida podría influir directamente en cómo nos sentimos emocionalmente y, lo más sorprendente, es que ese efecto no depende únicamente de la cafeína que tanto asociamos con el café.
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¿Qué vínculo hay entre el café y la felicidad?
La investigación, liderada por científicos del University College Cork en Irlanda, trabajó con 61 personas divididas en dos grupos: 31 que bebían entre tres y cinco tazas de café al día y otras 31 que no consumían esta bebida.
Según reportó ScienceAlert, al inicio del estudio no se detectaron diferencias relevantes entre ambos grupos en variables como estrés, ansiedad, depresión, calidad del sueño o actividad física, lo que significaba que partían de condiciones similares.
Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a aparecer cambios reveladores. Los consumidores de café mostraron variaciones en marcadores inmunitarios en la sangre y en la composición de su microbiota intestinal. Para aislar el efecto real de la bebida, los investigadores pidieron a los bebedores habituales dos semanas de abstinencia total. Luego, reintrodujeron el café durante tres semanas con una diferencia clave: 16 personas tomaron café con cafeína y 15 descafeinado, sin que ningún participante supiera qué tipo estaba consumiendo.
¿Café con o sin cafeína?
Los resultados fueron claros e independientes de la cafeína. Ambos tipos de café generaron cambios notables en el microbioma intestinal de los participantes. “Ambos tipos redujeron el estrés, la depresión, la impulsividad y la inflamación, al tiempo que mejoraron el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo”, escribieron los autores del estudio.
Esto sugiere que ciertos compuestos del café, más allá de la cafeína, interactúan con las bacterias del intestino, influyendo en el bienestar emocional a través del llamado eje intestino-cerebro.
A pesar de esta base común, la cafeína sí demostró tener efectos específicos y diferenciados. Solo el café con cafeína se asoció con menores niveles de ansiedad, malestar psicológico y presión arterial, además de una mejor atención y capacidad para afrontar el estrés. En contraste, el descafeinado ofreció otros beneficios muy valiosos: mejoró la calidad del sueño, aumentó la actividad física y fortaleció la memoria. Esto convierte a cada tipo de café en un aliado distinto según las necesidades de cada persona.
El café, mucho más que una dosis de cafeína
“El café es más que simple cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional”, explicó el microbiólogo John Cryan, uno de los autores principales del estudio. Sus palabras resumen el cambio de paradigma que proponen: dejar de ver la taza matutina como un simple estimulante y comenzar a entenderla como un alimento funcional con impacto psicológico.
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