El amaranto es un pseudocereal originario de las regiones andinas de Sudamérica, valorado por su alto contenido nutricional. Durante siglos, formó parte de la dieta tradicional mesoamericana junto al maíz y los frijoles. Sin embargo, ¿qué beneficios del amaranto han sido subestimados?
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Beneficios del amaranto que han sido subestimados
Actualmente, el amaranto es reconocido por organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por su riqueza en proteínas, vitaminas y minerales esenciales. Se trata de un alimento completo que ofrece beneficios que muchas veces pasan desapercibidos, especialmente para la salud visual, digestiva y cardiovascular, enlista, Clínica Baviera:
- Antioxidante natural. Uno de los aspectos menos conocidos del amaranto es su alto contenido en antioxidantes, lo que lo convierte en un aliado contra el envejecimiento celular. Estos compuestos ayudan a neutralizar los radicales libres, responsables del deterioro prematuro de las células y tejidos, incluidos los del sistema ocular.
- Nutrientes esenciales. La FAO catalogó al amaranto como uno de los alimentos de origen vegetal más nutritivos. Contiene todos los aminoácidos esenciales, lo que lo convierte en una fuente de proteína completa. Es rico en fibra, calcio, magnesio, zinc y fósforo, minerales esenciales para la salud ósea, muscular y cerebral. Y su aporte de vitaminas del grupo B lo hace beneficioso para el metabolismo y el sistema nervioso.
- Beneficios para la salud visual. No solo protege los tejidos del cuerpo, sino que también favorece la salud de los ojos. Gracias a su contenido en antioxidantes y aminoácidos esenciales, fortalece las células oculares y previene el daño causado por la edad. Al ser un alimento con propiedades antiinflamatorias, también puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades visuales relacionadas con la inflamación crónica.
- Beneficios para la salud cardiovascular. Es un alimento con bajo contenido en grasas saturadas y una gran cantidad de fibra, lo que lo convierte en un regulador del colesterol. Consumirlo con regularidad ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (malo) y favorece el equilibrio del colesterol HDL (bueno). A su vez, mejora la circulación sanguínea y disminuye el riesgo de hipertensión.
- Regula el sistema digestivo. Gracias a su alto contenido en fibra, el amaranto facilita el tránsito intestinal y previene problemas digestivos como el estreñimiento y la hinchazón. Su capacidad para mejorar la microbiota intestinal también influye en la absorción eficiente de nutrientes esenciales para la salud general.
- Una proteína accesible y sostenible. A diferencia de otras fuentes de proteínas de alto costo como la carne y el pescado, el amaranto es una alternativa más asequible y ecológica. Su cultivo requiere menos recursos, lo que lo convierte en una opción sostenible sin comprometer el valor nutricional.
En resumen, a pesar de sus increíbles beneficios, el amaranto sigue siendo subestimado en muchas dietas. Este pseudocereal no solo fortalece los tejidos del cuerpo y protege la salud cardiovascular, sino que también es clave para la salud visual y digestiva. Incluirlo regularmente en la alimentación es una forma efectiva de mejorar el bienestar general a un gran costo.