La línea que separa un despiste normal del envejecimiento y una señal temprana de demencia es, para muchos, demasiado borrosa. Solemos asociar esta enfermedad exclusivamente con la pérdida de memoria, pero la realidad nos muestra un panorama mucho más complejo y silencioso.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la demencia es un síndrome que se caracteriza por el deterioro de la función cognitiva que es la capacidad para procesar el pensamiento; afecta la memoria, el pensamiento, orientación, comprensión, cálculo, aprendizaje, lenguaje y juicio.
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Los primeros signos de demencia que NO debes ignorar
De acuerdo con Alzheimer's Research UK, muchos de los primeros síntomas de demencia se normalizan bajo el pretexto de "son cosas de la edad". Si bien es cierto que todos podemos tener un mal día, la frecuencia e intensidad de estos signos son la clave para buscar ayuda profesional. Y aunque hoy no existe una cura definitiva, la detección temprana sigue siendo nuestra mejor arma para ralentizar su avance mediante fármacos y ajustes en el estilo de vida.
Estos son los primeros signos de demencia que NO debes ignorar:
- Tomar decisiones que ponen en riesgo el bienestar
Uno de los indicadores más desconcertantes y menos conocidos tiene que ver con la toma de decisiones arriesgadas. Esto ocurre porque la demencia, especialmente el Alzheimer, puede comprometer la integridad de los lóbulos frontales, esa región del cerebro que actúa como nuestro director ejecutivo interno. Esta área es la responsable de que detectemos un posible fraude o midamos las consecuencias de nuestros actos antes de lanzarnos al vacío. Cuando esta función se erosiona, la persona puede empezar a mostrar un juicio deficiente que resulta completamente atípico para su carácter habitual.
- Cuando socializar se vuelve una batalla
Mantener una conversación fluida en una cena ruidosa o recordar el nombre de ese conocido de toda la vida puede convertirse en una fuente de ansiedad paralizante para alguien en las fases iniciales de la demencia. La dificultad para encontrar las palabras adecuadas no es solo una laguna mental; es una barrera comunicativa que, combinada con la confusión en entornos ruidosos, empuja a la persona hacia el aislamiento voluntario.
- Distorsiones visuales
Pocas personas asocian los problemas de visión con la salud cerebral, pero la percepción del entorno puede alterarse significativamente con la demencia. No se trata de la típica pérdida de agudeza visual que corrigen unas gafas nuevas o una operación de cataratas. Estamos hablando de una dificultad real para interpretar lo que ven los ojos: calcular mal la distancia hasta el último escalón, no distinguir correctamente los colores de un semáforo o percibir bordes donde antes solo había un camino llano. Estos errores de cálculo espacial pueden provocar desde pequeños tropiezos hasta accidentes graves al volante.
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