Con el paso de los años las personas se vuelven más sabias, esto por sus experiencias vividas, sin embargo, hay algunos aprendizajes que llegan demasiado tarde en la vida, y a continuación, te decimos cuáles son, según la psicología.
En la búsqueda de la felicidad y el éxito, muchas personas pasan años cometiendo errores evitables. Según expertos en psicología, hay verdades fundamentales que, de asimilarse a tiempo, podrían mejorar significativamente la calidad de vida.
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¿Cuáles son las lecciones que la gente aprende tarde en la vida, según la psicología?
Hay lecciones que no solo optimizan el bienestar emocional, sino que también transforman la perspectiva sobre el éxito, sin embargo, estas son aquellas que se aprenden demasiado tarde:
- El dinero sí compra felicidad, pero solo si se invierte en tiempo y experiencias
Contrario al dicho popular, investigaciones de la Universidad de Harvard demuestran que el dinero puede aumentar la felicidad, pero bajo una condición: debe gastarse en aquello que libere tiempo o genere recuerdos valiosos. Comprar objetos materiales brinda una satisfacción efímera, mientras que viajes, cursos o servicios que optimicen el día a día producen bienestar duradero.
La clave está en priorizar experiencias que fomenten conexiones emocionales o crecimiento personal. Por ejemplo, invertir en un hobbie o en tiempo de calidad con seres queridos tiene un impacto más profundo que adquirir posesiones. Este enfoque no solo enriquece la vida, sino que también reduce el estrés asociado al consumismo vacío.
- La autocompasión es el motor del crecimiento, no el enemigo
Muchos creen que ser duros con uno mismos es la única forma de progresar. No obstante, estudios de la Universidad de Texas señalan que la autocompasión—tratarse con amabilidad ante los fracasos—aumenta la resiliencia y la motivación. Reconocer los errores sin juicios excesivos permite aprender de ellos en lugar de estancarse.
Practicar la autocompasión implica entender que el fracaso es parte del proceso. Personas que se hablan con empatía, como lo harían con un amigo, toman mejores decisiones y mantienen una salud mental más estable. Lejos de ser indulgencia, es una estrategia comprobada para alcanzar metas con menos sufrimiento.
- La atención plena
Vivir anclados en el pasado o el futuro es una fuente común de ansiedad. La psicología insiste en que practicar mindfulness (atención plena) mejora la concentración, reduce el estrés y potencia la creatividad. Pequeños actos, como saborear una comida u observar la respiración, entrenan la mente para disfrutar el presente.
- Las relaciones personales son la verdadera riqueza
Un estudio de 85 años de la Universidad de Harvard concluyó que las conexiones sociales profundas son el mayor predictor de felicidad y longevidad. Pese a esto, en la juventud suelen privilegiarse el trabajo o los logros individuales, descuidando vínculos que, con los años, se vuelven esenciales.
- Dormir bien
En una cultura que glorifica el "no dormir", la ciencia es contundente: el sueño deficiente daña la memoria, el sistema inmunológico y el equilibrio emocional. Priorizar un sueño de calidad—entre 7 y 9 horas—mejora la toma de decisiones, la regulación emocional e incluso la capacidad de aprender. Lejos de ser tiempo perdido, es una inversión crítica que sustenta todas las demás áreas de la vida, desde la productividad hasta las relaciones.
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