TRISTEZA

¿Por qué cuando estamos tristes o lloramos nos da sueño, según la psicología?

La tristeza es una de las emociones primarias que experimentamos los seres humanos. Aunque suele considerarse negativa, es una respuesta natural y necesaria en nuestra vida emocional

El llanto incrementa el consumo de glucosa y oxígeno en el cerebro.
Tristeza.El llanto incrementa el consumo de glucosa y oxígeno en el cerebro.Créditos: Canva
Escrito en MENTE SANA el

La tristeza es una de las emociones primarias que experimentamos los seres humanos. Se encuentra en el mismo grupo que la ira, el temor, la felicidad, el enfado, la sorpresa y el disgusto. Aunque suele considerarse negativa, es una respuesta natural y necesaria en nuestra vida emocional. Entonces, ¿por qué cuando estamos tristes o lloramos nos da sueño, según la psicología?

¿Por qué cuando estamos tristes o lloramos nos da sueño, según la psicología?

Definida como un estado anímico provocado por un suceso desfavorable, la tristeza puede traer consigo sensaciones de pesimismo, insatisfacción y una fuerte tendencia al llanto. Es, en esencia, la emoción opuesta a la alegría y cumple una función clave: permitirnos superar pérdidas, desilusiones o fracasos.

De acuerdo con Gaceta UNAM, cuando estamos tristes, es común sentir soledad, apatía, autocompasión y desánimo. Esta emoción puede manifestarse de distintas maneras y con diferentes intensidades:

  • Físicamente. Se puede presentar llanto, retardo psicomotor, rostro abatido, falta de apetito, sensación de nudo en la garganta, opresión en el pecho, pesadez en los hombros, vacío e incluso dolor.
  • Mentalmente. La tristeza puede generar dificultad para concentrarse, pensamientos intrusivos y una percepción negativa de la realidad. Conductualmente, puede traducirse en desmotivación y falta de interés por las actividades cotidianas.
El llanto incrementa el consumo de glucosa y oxígeno en el cerebro. Crédito: Canva.

A nivel neuronal, lo que lleva a un mayor gasto energético. Esta es una de las respuestas emocionales que más rápido se autolímita, pues tan solo diez minutos de llanto intenso pueden agotar considerablemente al cerebro. Una vez que nos tranquilizamos, el organismo busca recuperar el equilibrio y reducir la sobrecarga neuronal, lo que genera una sensación de cansancio y somnolencia. En otras palabras, llorar fatiga el cerebro y el cuerpo, lo que puede inducir al sueño como una forma de recuperación.

Desde una perspectiva psicológica, la tristeza también promueve la introspección y el aislamiento temporal. El estado de abatimiento y la disminución de la actividad física pueden hacer que el organismo entre en un modo de "ahorro de energía", lo que facilita la aparición del sueño.

A pesar de su dureza, la tristeza cumple una función importante en la regulación emocional. Nos obliga a reflexionar, a reorganizar nuestras conductas y a encontrar un sentido en la nueva realidad que nos toca vivir. Es una emoción dolorosa, pero también necesaria para la aceptación y el aprendizaje.

Cómo regular la tristeza

Para regular la tristeza, pueden utilizarse distintas estrategias. Las positivas incluyen la resolución de problemas, la aceptación consciente de la emoción y la búsqueda de apoyo social. En cambio, evitar o reprimir la tristeza puede generar efectos contraproducentes a largo plazo. Hablar con alguien de confianza o buscar ayuda profesional puede ser fundamental para afrontar momentos de profunda tristeza y gestionar mejor las emociones.

En definitiva, la tristeza y el llanto no solo impactan nuestro estado emocional, sino también nuestro cuerpo. Y el sueño es una de las respuestas naturales de nuestro organismo para recuperarse del desgaste que estas emociones generan.