El “oversharing” es la tendencia a compartir sin control aspectos de la vida privada. En México 9 de cada 10 jóvenes tienen acceso a un teléfono celular y se estima que hay 35.3 millones de jóvenes de entre 12 y 29 años que utilizan internet, según datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares.
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¿Qué es el “oversharing” y qué problemas de salud mental esconde?
Según el informe de Línea Directa Aseguradora S.A., "Oversharing: Adictos a compartirlo todo", 6.5 millones de usuarios en España han compartido detalles de su vida privada en redes sociales. Además, 16% de la población publica fotos con frecuencia, informó El Desmarque. El tiempo frente a las pantallas es un factor clave: los españoles pasan en promedio seis horas al día en el móvil, mientras que la Generación Z supera las siete horas, dedicando cuatro de ellas a redes sociales.
El impacto en la salud mental es significativo. El informe indica que 55% de los síntomas clínicos de ansiedad, 52% de los de depresión, y 48% de los comportamientos agresivos están vinculados a la adicción a redes sociales. Además, 30% de los casos de adicción presentan nerviosismo y agresividad. La Generación Z recurre a estas plataformas para aliviar emociones negativas, pero también es el grupo que recibe más comentarios ofensivos.
Mientras tanto, ¿qué está pasando en México? Las cinco redes sociales más populares y utilizadas por los internautas de entre 12 y 29 años en nuestro país son: WhatsApp (92.3%), Facebook (90.6%), Instagram (50.3%), TikTok (43.4%) y YouTube (36.0%).
Lira Mandujano, investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, señaló que hay algunos indicadores muy específicos que permiten identificar en qué momento, una persona pudiera tener afectaciones conductuales o mentales como consecuencia de permanecer conectada por tiempos prolongados en las redes sociales. Por ejemplo:
- Satisfacción: las personas sienten la necesidad de estar cada vez más tiempo en sus dispositivos para interactuar con otros cibernautas y consultar información en las diferentes redes, buscando obtener la misma satisfacción que experimentaron cuando aprendieron a usar estas nuevas herramientas digitales que desde el principio generaron entusiasmo, optimismo y alegría, aunque cada vez requieren estar más tiempo conectados para mantener un estado de ánimo positivo.
- Abstinencia involuntaria: se presenta cuando las personas dejan de tener acceso al internet ya sea porque no hay señal o porque sus dispositivos se quedan sin pila y es cuando empiezan a sentirse física y emocionalmente mal e incluso llegan a mostrase irritados, ansiosos y hasta temblorosos o con dolor de cabeza, como consecuencia de ver interrumpido su contacto con ese mundo virtual, aun cuando sea por lapsos muy cortos.
- Recaída: es un indicador que se presenta cuando por voluntad propia se establecen mecanismos de autocontrol en el uso de las redes sociales con horarios o tiempos específicos para permanecer en una red, pero después de ese periodo, las personas no aguantan mucho tiempo estar desconectados y vuelven a abrirlas para permanecer por varias horas sin ningún tipo de control y frecuentemente cayendo en excesos.
- Conflicto: es el indicador más frecuente que se presenta en las adicciones conductuales en general. La gente que está por mucho tiempo en redes sociales comienza a enfrentar problemas serios de comunicación con las personas que están a su alrededor; dejan de hacer actividades esenciales como sus tareas escolares, labores domésticas o asuntos del trabajo; están permanentemente distraídos y no responden cuando se les habla o incluso cuando están comiendo están checando todo el tiempo sus dispositivos móviles, lo cual termina generando molestia, confrontación y conflicto con quienes conviven en un mismo espacio.
- Cambio de estado de ánimo: en la medida que las personas permanecen activas en sus redes sociales, sus estados de ánimo suelen cambiar significativamente a tal punto que la adicción a esta conducta les genera satisfacción, alegría, emoción o entusiasmo, al poder seguir todo tipo de publicaciones, pero también les genera frustración, enojo o incluso desesperación y ansiedad al no obtener los resultados o datos deseados.
Estos indicadores, explicó la especialista, permiten identificar si los niveles de adicción de un usuario de internet pueden derivar en un problema de salud mental, ya que, en la mayoría de los casos, no son evidentes a simple vista ni fácilmente reconocidos por quienes los experimentan.
Además de que la adicción a las redes sociales conlleva diversos factores de riesgo, entre ellos, una baja autoestima, la reducción de habilidades sociales y una mayor propensión al aislamiento y la soledad. Esto se debe, en gran parte, a la constante exposición o “oversharing” a estereotipos sobre estilos de vida que llevan a los usuarios a compararse y cuestionar de manera permanente su propia realidad.