Una nueva investigación publicada en el American Journal of Public Health reveló que las personas que consumen la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados tienen un 58% más de riesgo de desarrollar demencia y un 46% más de riesgo de sufrir deterioro cognitivo, en comparación con quienes consumen menos de estos productos.
El estudio, que siguió a más de 5 mil 300 adultos estadounidenses de 50 años o más durante casi nueve años, fue realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y otras instituciones.
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Entre los participantes que consumían la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados, la ingesta promedio era de casi un kilogramo al día de dichos productos, más de cuatro veces superior a la de quienes consumían la menor cantidad.
La investigación ajustó los resultados considerando factores como educación, ingresos, tabaquismo y actividad física, lo que refuerza la solidez de los hallazgos.
Carnes procesadas: las más peligrosas para el cerebro
Los investigadores descubrieron que las carnes procesadas —como el tocino, las salchichas y el jamón en rebanadas— estaban relacionadas con el mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Este hallazgo coincide con otras investigaciones: un estudio de la Alzheimer's Association con más de 130,000 personas encontró que consumir al menos dos porciones de carne roja procesada a la semana aumenta el riesgo de demencia en un 14%.
El vínculo entre las carnes procesadas y el deterioro cognitivo podría explicarse por sus ingredientes: altos niveles de sodio, grasas saturadas y conservantes como los nitritos, que promueven la inflamación y el daño celular en el cerebro.
¿Por qué los ultraprocesados dañan el cerebro?
Los alimentos ultraprocesados contienen altos niveles de azúcares añadidos, sodio y grasas saturadas. Además, ciertos aditivos como los emulsionantes pueden alterar el funcionamiento de la microbiota intestinal, provocando inflamación que se ha relacionado con la demencia. La profesora Cindy W. Leung, coautora del estudio de Harvard, advirtió que incluso el consumo moderado de estos alimentos conlleva riesgo: "El simple hecho de decir: 'Bueno, no consumo todas mis calorías de alimentos ultraprocesados, así que estoy a salvo', demuestra que quizás no exista un nivel seguro" .
Los alimentos que protegen el cerebro
El estudio también encontró el efecto opuesto: las dietas ricas en alimentos mínimamente procesados —como frutas frescas, verduras, cereales integrales, pescado y carnes sin procesar— se asociaron con un 41% menos de riesgo de demencia en comparación con quienes consumían menos de estos alimentos. Sustituir una porción diaria de carne roja procesada por frutos secos o legumbres podría reducir el riesgo de demencia en un 20%.
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