TRASTORNOS DEL SUEÑO

'Creemos que roncar es dormir bien, pero es todo lo contrario': Así vive Luis con apnea del sueño

Un testimonio revelador sobre cómo la apnea del sueño afecta la salud, las relaciones y el día a día, y por qué es crucial no subestimar este padecimiento

Los trastornos del sueño pueden tener graves consecuencias en la calidad de vida de las personas que los padecen, y en quienes les rodean
Apnea del sueño.Los trastornos del sueño pueden tener graves consecuencias en la calidad de vida de las personas que los padecen, y en quienes les rodeanCréditos: Canva
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Luis Alberto Villegas detectó los primeros indicios de que tenía un trastorno del sueño cuando su pareja se lo hizo notar: "Mi esposa me comentaba que dejaba de respirar por las noches… además roncaba mucho y no dormía muy bien", relata. 

Aunque en un principio no le dio mucha importancia, la insistencia de su esposa lo llevó a buscar ayuda médica. Fue durante una consulta con un médico internista que Luis Alberto escuchó por primera vez el término "apnea del sueño". 

Luis Alberto critica la forma en que la cultura popular ha normalizado los ronquidos.
Foto: Luis Alberto Villegas / Canva

"El médico me comentaba que mi hipertensión pudo ser derivada en algún momento de mis problemas de sueño", explica.

Este diagnóstico marcó el inicio de un camino lleno de tratamientos y ajustes en su rutina.

Los trastornos del sueño son más comunes de lo que pensamos, pero pocas veces se les da la importancia que merecen. Entre ellos, la apnea del sueño destaca por su impacto en la calidad de vida y su potencial para derivar en problemas de salud más graves, como hipertensión, enfermedades cardiovasculares e incluso infartos. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 40% de la población mundial sufre algún tipo de trastorno del sueño, y la apnea obstructiva del sueño (AOS) es uno de los más frecuentes. En México, se estima que 1 de cada 10 personas adultas podría padecer este problema, según el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). 

Para entender mejor cómo este padecimiento afecta la vida diaria, hablamos con Luis Alberto, profesor y artista visual, quien fue diagnosticado con apnea del sueño hace algunos años. Además, consultamos a la Dra. Yoali Arana Lechuga, especialista en medicina del sueño y colaboradora en el Centro Médico ABC y el Centro Neurológico de Sueño, para obtener una perspectiva médica sobre el tema.

¿Qué es la apnea del sueño?

De acuerdo con Mayo Clinic, la apnea del sueño es un trastorno grave en el que la respiración se detiene y reinicia repetidamente durante el descanso. Sus síntomas incluyen ronquidos fuertes y una sensación de cansancio incluso después de una noche completa de sueño.

Existen tres tipos de apnea del sueño:

  • Apnea obstructiva del sueño (AOS): es el tipo más común, que ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan y bloquean el flujo de aire a los pulmones. 
  • Apnea central del sueño: ocurre cuando el cerebro no envía señales correctas a los músculos que controlan la respiración. 
  • Apnea central del sueño surgida durante el tratamiento (también conocida como apnea del sueño compleja): ocurre cuando alguien tiene apnea obstructiva del sueño, diagnosticada mediante un estudio del sueño, que se convierte en apnea central del sueño cuando recibe tratamiento para la AOS.

La apnea obstructiva y la apnea central suelen tener síntomas en común. Estos son algunos de los más frecuentes:

  • Ronquidos fuertes
  • Episodios en los que la respiración se detiene al dormir
  • Jadear al respirar al dormir
  • Despertar con la boca seca
  • Dolor de cabeza por la mañana
  • Dificultad para mantenerse dormido, conocida como insomnio
  • Somnolencia diurna excesiva, conocida como hipersomnia
  • Dificultad para prestar atención al estar despierto
  • Irritabilidad
Algunos pacientes utilizan una máquina llamada CPAP que ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas al dormir.
Foto: Canva

Trastornos del sueño y calidad de vida

La Dra. Arana explica que los trastornos del sueño no solo se manifiestan en la dificultad para dormir, sino también en la calidad de la vigilia. 

"Cuando tenemos alguna queja sobre nuestra manera de dormir o sobre nuestra calidad de vigilia, eso puede ser ya un indicador de que tenemos un trastorno de sueño. Por ejemplo, si no podemos dormir en la noche y en la mañana siguiente me siento cansado, irritable, con deterioro cognitivo, alteraciones en el estado de ánimo, pues ya es un indicador de que algo está ocurriendo”.

La especialista advirtió que eventos como ronquidos, pausas respiratorias o movimientos anormales durante el sueño no deben ignorarse, ya que pueden ser señales de alerta.

El impacto en la vida diaria

La apnea del sueño no solo afecta la calidad del descanso, sino que también tiene consecuencias en el estado físico, emocional y mental. "Despiertas cansado, de malas, a veces hasta mareado", describe Luis Alberto. "Cuando andas en ese estado de somnolencia, muchas veces, como se dice coloquialmente, sentía que 'no me subía el agua al tinaco'. No sentía la lucidez ni la energía para reaccionar de manera oportuna a la vida diaria".

Este agotamiento constante también afectó su memoria y sus relaciones personales. "A veces se me olvidaban cosas de la vida cotidiana y hasta llegué a tener problemas con mi pareja porque se me olvidaban cosas importantes, compromisos que teníamos", confiesa.

La Dra. Arana destaca que la falta de sueño tiene un impacto significativo en la salud física y mental: “Durante el sueño se regulan algunos sistemas en nuestro cuerpo que van a tener que ver con nuestra salud física y mental. Por ejemplo, durante el sueño se regula el sistema inmunológico. Entonces, una persona que constantemente duerme poco o mal va a tener mayor riesgo de desarrollar diferentes enfermedades simplemente porque su sistema de defensa está deteriorado, está bajo”.

De acuerdo con la especialista, dormir mal aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como diabetes, obesidad y trastornos del estado de ánimo, como depresión y ansiedad. Además, señala que la apnea del sueño puede generar un círculo vicioso, pues la somnolencia afecta la productividad y el estado de ánimo, lo que a su vez puede empeorar los problemas de sueño.

“Habitualmente, los pacientes con insomnio, cuando no pueden dormir, se mantienen en cama dando vueltas, forzándose a dormir, y esto contribuye a que nos empecemos a estresar, porque estoy forzándome a dormir sin lograrlo. Lo más recomendable es, si no puedo dormir, me levanto y me pongo a hacer alguna cosa aburrida, monótona y relajante, y regreso a dormir hasta que esté nuevamente física y cognitivamente apto para hacerlo”, explicó la especialista en sueño. 

El camino hacia el tratamiento

Tras ser diagnosticado, Luis Alberto comenzó a atenderse en el ISSSTE, donde fue derivado a especialistas, incluido un otorrinolaringólogo y la Clínica del Sueño. Allí recibió recomendaciones para mejorar su higiene del sueño, como evitar el café después de las 6 de la tarde y retirar la televisión de su habitación. 

"Dan muchos consejos que sí me han ayudado, pero no han acabado con el problema. Sí la tengo difícil porque yo trabajo en la tarde y llego a la casa en la noche. Entonces sí hay cosas que sí he podido ir implementando y otras que no", admite.

Uno de los tratamientos que probó fue una septoplastia de cornetes, una cirugía ambulatoria para abrir las fosas nasales y mejorar la respiración. Aunque inicialmente sintió una mejoría, los efectos duraron solo unos meses. "Después de la operación, hubo un tiempo que dormí mejor, pero fueron unos efímeros tres meses y luego regresó todo igual o peor", lamenta.

Actualmente, Luis Alberto utiliza un CPAP (un dispositivo que envía aire a presión a través de una mascarilla) para tratar su apnea. Sin embargo, adaptarse a este aparato no ha sido fácil. "Lo aguanto un ratito, ya después de un par de horas siento como se tapa mi nariz y me lo tengo que quitar porque me resulta peor estar con el aparato", explica.

¿Qué hacer si sospechas que tienes apena del sueño?

Luis Alberto hace un llamado a quienes sospechan que podrían tener este trastorno: "Que se atiendan, porque es un problema que luego no lo tomamos tan en serio". 

Sobre todo critica la forma en que la cultura popular ha normalizado los ronquidos y los trastornos del sueño, asociándolos con un descanso profundo cuando, en realidad, son señales de alerta. "Cada padecimiento deriva en problemáticas mayores, como puede ser un infarto", advierte.

Su experiencia también ha servido para concientizar a su familia. "Mi esposa ha estado muy atenta, me ha sugerido médicos especialistas porque se preocupa por mí, que no me vaya a dar un derrame cerebral", cuenta. Incluso ha intentado convencer a su padre, quien también muestra síntomas de apnea, de buscar tratamiento, aunque sin éxito: “Es de la vieja guardia y no se ha atendido", comenta.

La Dra. Arana recomienda buscar ayuda especializada cuando los problemas de sueño persisten por más de dos o tres semanas o cuando hay síntomas como ronquidos intensos, pausas respiratorias durante el sueño o movimientos anormales. "En algunos casos realizamos estudios como la polisomnografía, que nos permite identificar trastornos respiratorios o de movimiento durante el sueño", explica.

Las personas pueden vivir con trastornos como la apnea del sueño durante años, lo que puede afectar seriamente su calidad de vida. Si sospechas que ese es tu caso, es momento de acudir a una valoración.

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