Los cánceres de cabeza y cuello —que incluyen tumores en cavidad oral, faringe, laringe, senos paranasales y glándulas salivales— representan el 5% de todas las neoplasias en México y ocupan el sexto lugar en incidencia mundial.
Históricamente vinculados al consumo de tabaco y alcohol, estos cánceres han encontrado en la infección por VPH un nuevo y preocupante aliado. La evidencia científica señala que la infección crónica por este virus es responsable de cerca del 75% de los cánceres orofaríngeos, aquellos que afectan la parte posterior de la garganta, la base de la lengua y las amígdalas.
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Un problema que trasciende el género y la edad
Contrario a la creencia popular que asocia el VPH casi exclusivamente con el cáncer cervicouterino, los cánceres de boca y garganta relacionados con este virus se presentan con el doble de frecuencia en hombres que en mujeres. De hecho, más de 8 de cada 10 casos de cáncer oral vinculados al VPH afectan a varones. Esta realidad exige dejar atrás los estereotipos y abordar la prevención del VPH como un asunto de salud pública que concierne a toda la población, sin distinción de sexo.
J??venes: el nuevo rostro del cáncer
Un aspecto particularmente alarmante es que estos cánceres afectan cada vez más a pacientes jóvenes, menores de 45 años, incluyendo a personas que nunca han consumido tabaco ni alcohol. La infección por VPH puede permanecer latente durante décadas —incluso 20 o 30 años— antes de manifestarse como cáncer, lo que significa que muchas personas fueron expuestas al virus en su juventud o adolescencia sin saberlo. El inicio temprano de la vida sexual y tener múltiples parejas sexuales son factores que aumentan el riesgo de contraer la infección.
Vacunación, el escudo más efectivo
Frente a este panorama, la prevención cobra un papel central. La vacuna contra el VPH, recomendada para niños y niñas a partir de los 9 años, tiene el potencial de prevenir más del 90% de los cánceres causados por este virus.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomiendan dos dosis entre los 11 y 12 años, y los adultos de hasta 45 años que no se hayan vacunado también pueden beneficiarse tras consultar con su médico.
Hábitos saludables y detección temprana
Más allá de la vacunación, evitar el consumo de tabaco y alcohol sigue siendo una medida fundamental para reducir el riesgo de cánceres de boca y garganta en general. El riesgo es hasta 10 veces mayor cuando se combinan ambos hábitos.
Además, mantener una alimentación rica en frutas y verduras, así como usar protección durante las relaciones sexuales, contribuyen a disminuir la exposición al virus.
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