El adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC) es el tipo de cáncer de páncreas más frecuente y uno de los más agresivos, que suele diagnosticarse en fases avanzadas. Un 10% de los casos se deben a mutaciones hereditarias que se transmiten de padres a hijos, lo que convierte a estas personas en un grupo de alto riesgo para el que contar con una estrategia de prevención sería un avance crucial.
Precisamente en ese nicho se ha centrado un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, que ha probado con éxito una vacuna experimental denominada mKRAS-VAX.
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Los resultados, publicados en la revista Cancer Discovery, demuestran que es posible entrenar al sistema inmunológico para que reconozca y ataque las células que portan mutaciones peligrosas antes de que se conviertan en un tumor.
El objetivo: mutaciones KRAS
Más del 90% de los cánceres de páncreas están impulsados por mutaciones en el gen KRAS. La vacuna mKRAS-VAX está diseñada para atacar las seis variantes más comunes de esta mutación, que también están presentes en la mayoría de las lesiones precancerosas como los quistes pancreáticos. En el ensayo, 20 personas con alto riesgo hereditario o con lesiones detectadas por imagen recibieron varias dosis de la vacuna.
Los resultados mostraron que la vacuna es segura y bien tolerada, con efectos secundarios leves como reacciones en el lugar de la inyección o fatiga. “Este estudio representa la primera prueba de concepto para el uso de vacunas en la interceptación del cáncer de páncreas en pacientes humanos”, explicó Neeha Zaidi, una de las investigadoras principales.
Una defensa que perdura en el tiempo
La capacidad de generar una respuesta inmunitaria duradera es clave para la prevención. La vacuna logró estimular células T específicas contra las mutaciones KRAS en el 90% de los participantes, una respuesta que se mantuvo detectable en sangre hasta dos años después de la vacunación. “Esta respuesta a largo plazo es especialmente importante para la interceptación del cáncer, que requiere inmunidad duradera”, añadió la experta.
Tras un seguimiento medio de 16,5 meses, ninguno de los vacunados desarrolló cáncer. Además, en un análisis exploratorio, el 37,5% de los participantes mostró una reducción o resolución de sus quistes pancreáticos, frente al 6,8% en un grupo no vacunado.
Prudencia y próximos pasos
Los expertos recuerdan que aún es pronto para hablar de eficacia. “Se trata de un estudio interesante de inmunogenicidad, pero es muy pronto para saber si realmente interceptará casos de cáncer”, señaló Ignacio Melero, inmunólogo de la Universidad de Navarra, en declaraciones a Science Media Centre. “No se demuestra eficacia”, añadió.
Los investigadores ya están trabajando en un nuevo ensayo para analizar si las células T generadas por la vacuna son capaces de infiltrarse en los tejidos precancerosos. Por ahora, los resultados abren la puerta a una estrategia nunca antes vista: interceptar el cáncer de páncreas antes de que aparezca.
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