SUSTANCIAS ALUCINÓGENAS

Montserrat Oliver: el riesgo del veneno de sapo

El uso de alucinógenos como ayahuasca, hongos o el veneno del sapo del desierto de Sonora han ganado popularidad, pero especialistas advierten efectos graves e incluso mortales

sustancias alucinógenas.Créditos: Canva
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El consumo de sustancias alucinógenas en rituales espirituales o con fines terapéuticos ha crecido en los últimos años, impulsado por la búsqueda de bienestar emocional, experiencias trascendentales o alternativas frente a la depresión y la ansiedad; sin embargo, especialistas advierten que su uso puede implicar riesgos importantes para la salud.

De acuerdo con investigadores y estudios, estas sustancias son potentes y pueden desencadenar efectos físicos y psicológicos severos si no se utilizan adecuadamente.

El doctor Alejandro Macías, dijo que el uso del llamado “sapo de Sonora” refleja prácticas que pueden poner en riesgo la vida. "Montserrat Oliver relata su experiencia con el “sapo de Sonora”. Los sueros con vitaminas no son los únicos riesgos absurdos. Meterte una toxina que te puede matar, por ejemplo, es muestra del chamanismo que puede alcanzar cualquier estrato social".

"Por el absurdo de consumir una toxina que te puede matar, están poniendo en riesgo la existencia de los sapos de Sonora (Bufo alvarius) que utilizan la toxina para defenderse y que han cazado hasta ponerlo en peligro de extinción", escribió el doctor, en su cuenta de X..

En 2019, la conductora Montserrat Oliver contó que, tras la muerte de su madre, recurrió a fumar veneno de sapo como parte de un proceso emocional. La experiencia, dijo, la llevó a un estado cercano a la muerte, en medio de un duelo profundo en el que buscaba evitar caer en depresión.

De acuerdo con algunas publicaciones, si bien este alucinógeno natural se encuentra en algunas plantas y hongos, su fuente más conocida es el sapo del desierto de Sonora, un anfibio de color gris verdoso que habita en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México. Para obtener el psicodélico, los cazadores exprimen las glándulas del sapo para extraer una toxina lechosa que contiene 5-MeO-DMT, junto con otras moléculas y aunque el sapo suele sobrevivir a este proceso, los especialistas advierten que la creciente demanda de este compuesto psicoactivo, antes poco conocido, ha ejercido presión sobre la población de sapos. 

Alucinógenos: entre lo ritual y lo riesgoso

Sustancias como la ayahuasca, el veneno del sapo Incilius alvarius, los hongos con psilocibina o el kambó forman parte de prácticas tradicionales en distintas culturas, pero hoy también se consumen en contextos urbanos, muchas veces sin regulación.

  • Ayahuasca: es una bebida amazónica que contiene DMT y se ingiere como té en ceremonias. Sus efectos pueden durar hasta 12 horas e incluyen alucinaciones intensas, náuseas, vómitos y aumento de la presión arterial. También puede interactuar peligrosamente con medicamentos.
  • Veneno del sapo (Bufo alvarius): se fuma tras secar sus secreciones, que contienen 5-MeO-DMT, una sustancia altamente potente. Sus efectos aparecen en minutos, pero pueden provocar taquicardia, convulsiones, crisis de ansiedad e incluso la muerte. No existe un antídoto específico y la dosis es difícil de controlar.
  • Hongos alucinógenos: consumidos por vía oral, alteran la percepción y las emociones. Aunque su efecto dura varias horas, pueden desencadenar episodios psicóticos o intoxicaciones si se ingieren especies equivocadas.
  • Kambó: se aplica sobre quemaduras en la piel para introducir toxinas de una rana amazónica. Genera reacciones inmediatas como vómitos, diarrea y taquicardia, y no cuenta con respaldo científico para tratar enfermedades.

Aunque algunas investigaciones exploran posibles beneficios terapéuticos de sustancias como el 5-MeO-DMT en condiciones controladas, los especialistas coinciden en que su uso fuera de entornos clínicos implica riesgos considerables.

Entre los principales peligros están las crisis de pánico, reacciones psicóticas, daños cardiovasculares, interacciones con medicamentos y la exposición a sustancias contaminadas o mal dosificadas.