Ramiro López Elizalde, subsecretario de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional, dio a conocer que enfrenta un tumor cerebral y que ya fue sometido a una intervención quirúrgica, una experiencia que lo colocó del otro lado del quirófano: como paciente.
A través de un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, el funcionario describió el momento en que su trayectoria médica se volvió una vivencia propia, marcada por la incertidumbre y al mismo tiempo por la confianza.
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“Hoy, esa idea dejó de ser pensamiento… y se volvió realidad”. El neurócirujano López Elizalde relató: "la paradoja es simple: durante años he participado- primero como residente, luego como neurocirujano- en innumerables cirugías neurológicas. Y ahora, me tocó dejar en sus manos mi propio cerebro. No como alumno. No como colega. Sino como paciente".
Según su relato, la cirugía fue realizada por el neurocirujano Gerardo Guinto Balanzar, a quien reconoció por su capacidad técnica y su enfoque humano en la práctica médica.
"Entonces todo cambia. Todo cobra sentido. La confianza deja de ser concepto… y se vuelve un acto absoluto. Se vuelve entrega".
Destacó: "hoy no hablo desde la admiración académica… hablo desde la vida. Y desde ahí, le agradezco infinitamente, al Dr. Gerardo Guinto Balanzar. Por su ciencia, por su carácter, por su habilidad técnica y sus manos firmes… pero, sobre todo, por su conciencia. Por su manera de entender la vida, y por ese sentido humano de ejercer la profesión Neuroquirurgica".
“No todos los que operan… comprenden”
En su posteo, el subsecretario reflexionó sobre el ejercicio de la medicina desde la vulnerabilidad: “Al principio, uno cree que la neurocirugía es destreza. Que se trata de manos firmes y decisiones rápidas. Pero con los años —y con algunas historias encima— uno empieza a sospechar otra cosa: que no todos los que operan…comprenden".
“Operar bien se aprende. Pero ser digno de tocar otro cerebro… se construye. Uno no entrega el cerebro… entrega lo que ha sido. Y en ese momento, más que un neurocirujano, lo que uno necesita… es un ser humano".
Tumores cerebrales: una enfermedad compleja
De acuerdo con especialistas de Houston Methodist, los tumores cerebrales se desarrollan, en la mayoría de los casos, por mutaciones genéticas que provocan un crecimiento celular descontrolado. Pueden ser primarios, cuando se originan en el cerebro, o secundarios, cuando provienen de otros cánceres que se diseminan.
Entre los factores de riesgo más identificados están la exposición a radiación, alteraciones del sistema inmunológico y ciertos trastornos genéticos, como la neurofibromatosis tipo 1.
Los síntomas suelen ser variados y poco específicos, lo que puede retrasar su detección, pero entre los más comunes están:
- Dolor de cabeza persistente
- Convulsiones
- Confusión
- Problemas de memoria
- Alteraciones en el habla o la vista, así como dificultades de equilibrio y cambios de personalidad.
El diagnóstico requiere estudios como resonancia magnética, tomografía y, en algunos casos, biopsia y los tumores se clasifican en grados del 1 al 4 según su agresividad, lo que permite definir el tratamiento más adecuado.
