Un nuevo estudio alertó que como el crecimiento del movimiento antivacunas ha afectado a otros servicios de salud. En los últimos dos años, los servicios de salud en Estados Unidos han enfrentado un desafío creciente y peligroso: pacientes o familiares que rechazan transfusiones de sangre por temor a que provenga de donantes vacunados contra el covid. Esta postura, impulsada por la desinformación, no sólo carece de base científica, sino que está poniendo en riesgo la vida de los propios pacientes.
La investigación realizada en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (VUMC) analizó casos ocurridos entre enero de 2024 y diciembre de 2025. El estudio documentó 15 casos de pacientes (en su mayoría niños) cuyos padres antivacunas exigieron donaciones dirigidas de personas no vacunadas.
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Los resultados detallan un impacto clínico que afectó a los pacientes:
- Deterioro clínico severo: Dos pacientes sufrieron complicaciones graves mientras esperaban sangre "sin vacunas". En un caso, un paciente llegó a un estado de choque hemodinámico tras rechazar los productos estándar.
- Retrasos quirúrgicos: Otros pacientes sufrieron la cancelación o reprogramación de cirugías debido a la falta de disponibilidad inmediata de donantes dirigidos compatibles.
- Desperdicio de recursos: Más de un tercio de las unidades de sangre recolectadas específicamente para estos casos no llegaron a utilizarse en los receptores previstos, generando ineficiencias operativas y costos adicionales.
La sangre de vacunados es segura
Organizaciones reguladoras y profesionales de la salud enfatizan que no existe evidencia de que la transfusión de sangre de donantes vacunados represente un riesgo para el receptor. De hecho, los centros de sangre ni siquiera registran el estado de vacunación contra el covid, ya que no se considera un atributo relevante para la seguridad del suministro.
Paradójicamente, las donaciones dirigidas, de familiares o conocidos, pueden ser más riesgosas que las de donantes voluntarios anónimos. El estudio menciona que los donantes familiares suelen tener tasas más altas de marcadores de enfermedades infecciosas (6 o 7% en padres que donan por primera vez) debido a la presión social para ocultar conductas de riesgo. Además, estas donaciones pueden causar complicaciones graves como la enfermedad de injerto contra huésped si no se procesan adecuadamente, o lesiones pulmonares (TRALI) si una madre dona a su hijo.
Requisitos científicos para una transfusión segura
Frente a las preferencias ideológicas, la medicina basada en evidencia establece que la seguridad de una transfusión depende de criterios de salud rigurosos y no del estado de vacunación de una persona. Según los protocolos de bancos de sangre de hospitales públicos en México, los requisitos avalados para garantizar que la sangre donada sea óptima para el paciente incluyen:
- Estado de salud general: El donante debe ser una persona sana, de entre 18 y 65 años, con un peso mayor a 50 kg.
- Exclusión de infecciones recientes: No haber cursado procesos infecciosos en los últimos 7 días.
- Periodo libre de medicamentos: No haber ingerido antibióticos o analgésicos en la semana previa a la donación.
- Ausencia de riesgos de transmisión: Se evalúan conductas sexuales de riesgo y se prohíbe la donación si hubo tatuajes, perforaciones o cirugías en los últimos 12 y 6 meses, respectivamente.
- Pruebas de laboratorio: Toda la sangre donada se somete a un riguroso control y pruebas de detección de enfermedades infecciosas para asegurar que el material sea seguro para el receptor.
Los expertos concluyen que la seguridad del suministro de sangre depende del altruismo y la donación voluntaria, y advierten que permitir excepciones basadas en desinformación solo debilita el sistema de salud y pone en peligro la seguridad de los pacientes a nivel poblacional.
