La cama es uno de los lugares más íntimos del hogar, pero también uno de los que más suciedad acumula sin que nos demos cuenta. Cada noche, mientras dormimos, nuestro cuerpo desprende aproximadamente 12 millones de células muertas de piel y unos 200 ml de sudor, cifras que se duplican en camas compartidas. Esta mezcla crea el ambiente perfecto para que bacterias, ácaros y hongos prosperen.
Aunque parezca que la pijama y las sábanas no se ensucian porque solo las usamos para dormir, la realidad es muy distinta. La falta de una rutina de lavado adecuada puede provocar desde irritaciones en la piel hasta alergias e infecciones.
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¿Cada cuánto debes lavar tu pijama y ropa de cama?
La Cleveland Clinic recomienda lavar las sábanas al menos una vez cada siete días para eliminar la acumulación de sudor y células muertas, que actúan como caldo de cultivo para las bacterias.
Las fundas de almohada merecen una atención especial: los dermatólogos sugieren cambiarlas cada dos o tres días debido al contacto directo con el rostro y el cabello, ya que acumulan grasa y residuos de productos cosméticos que pueden obstruir los poros y provocar brotes de acné.
Es necesario aumentar la frecuencia si se duerme con mascotas, se suda en exceso o se tiene alergias. La temperatura de lavado también es crucial: los expertos recomiendan usar agua caliente (mínimo 60 °C) para eliminar eficazmente los gérmenes y ácaros. Para edredones y almohadas, basta con lavarlos cada dos o tres meses, ya que no tienen contacto tan directo con la piel.
Pijama
La pijama acumula sudor, células muertas y bacterias cada noche, por lo que el American Cleaning Institute recomienda lavarla después de tres o cuatro usos en condiciones normales. Los expertos de la Universidad Internacional de La Rioja coinciden en que, aunque no entre en contacto con contaminantes externos, sí retiene residuos corporales que pueden irritar la piel o provocar infecciones si se acumulan.
Sin embargo, esta frecuencia puede variar según varios factores. Si se suda mucho por la noche, se aplican cremas o lociones antes de dormir, o se usa la misma pijama para estar en casa durante el día, es mejor lavarla después de uno o dos usos. La doctora Anna Chacon, dermatóloga, señala que los tejidos naturales como el algodón y la seda son más transpirables y se ensucian menos rápido que las fibras sintéticas, que tienden a retener olores y bacterias.
Los riesgos de no lavar con frecuencia
Dormir en sábanas o pijamas sucias no solo es desagradable, sino que tiene consecuencias reales para la salud. La acumulación de sudor, aceites y células muertas crea el entorno perfecto para el crecimiento bacteriano, lo que puede provocar infecciones cutáneas, acné, erupciones o incluso reacciones alérgicas.
Además, los ácaros del polvo, que se alimentan de las escamas de nuestra piel, prosperan en camas sin lavar y pueden desencadenar síntomas de asma o alergias respiratorias.
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