Con el Mundial 2026 a punto de iniciar, todas las selecciones participantes han empezado sus campamentos para prepararse de cara a una Copa del Mundo que se perfila como una de las más calurosas de la historia, y no solo por la pasión en las gradas. Con sedes en Estados Unidos, México y Canadá, varias ciudades enfrentan temperaturas que pueden superar los 35 grados centígrados en esta época del año, un desafío físico brutal para los futbolistas acostumbrados a climas templados. El rendimiento deportivo no solo depende de la táctica: cuando el termómetro se dispara, el cuerpo entra en modo supervivencia.
La Selección de Inglaterra se está entrenando en West Palm Beach, Florida, donde el termómetro ha alcanzado los 32 grados centígrados y de acuerdo con reportes de la prensa inglesa, este ha sido uno de los grandes problemas contra los que se ha enfrentado esta selección en sus primeros días de preparación de cara al Mundial 2026.
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¿Cómo el calor afecta el rendimiento de los deportistas?
Cuando un jugador se expone a temperaturas muy elevadas, su cuerpo desvía una enorme cantidad de sangre hacia la piel para intentar disipar el calor mediante el sudor. Esto significa que llega menos oxígeno a los músculos activos, lo que se traduce en fatiga prematura, menor velocidad de reacción y decisiones tácticas más lentas. La ciencia del deporte lo llama estrés térmico cardiovascular.
Un informe de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) detalla que la temperatura corporal central puede elevarse peligrosamente en menos de 30 minutos de esfuerzo intenso bajo el sol, afectando incluso la función cognitiva. Para un futbolista el calor no es una incomodidad menor: es un adversario que le resta segundos valiosos a su cerebro y a sus piernas.
Inglaterra usará tecnología para contrarrestar el calor
La Selección de Inglaterra ha incorporado tecnología de enfriamiento de vanguardia para contrarrestar los efectos del calor extremo. No se trata de chalecos con hielo ni toallas mojadas, sino de un dispositivo mucho más preciso y con base científica.
La apuesta inglesa se llama "CoolMitt", un dispositivo que parece un guante térmico y que funciona bajo un principio fisiológico fascinante. La tecnología se basa en enfriar la sangre a través de unas almohadillas especiales que están en contacto directo con la palma de la mano, una zona del cuerpo densamente irrigada por vasos sanguíneos. Al circular la sangre enfriada de vuelta al centro del cuerpo, se reduce la temperatura corporal central y se engaña al sistema de fatiga.
Este método, originalmente desarrollado por investigadores de la Universidad de Stanford para aplicaciones militares, permite a los jugadores recuperarse más rápido en el medio tiempo o incluso durante las pausas del partido. La ventaja frente a los métodos tradicionales es que no enfría la piel de forma agresiva, lo que evita la vasoconstricción periférica y acelera la recuperación muscular entre esfuerzos de alta intensidad.
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