LESIONES DE RODILLA

¿Por qué las mujeres tienen más lesiones de rodilla? Experto lo explica

Estudios revelan que las mujeres pueden tener hasta 8 veces más probabilidades de sufrir lesiones del ligamento cruzado anterior que los hombres

Conoce por qué las mujeres tienen más lesiones de rodilla
Conoce por qué las mujeres tienen más lesiones de rodillaCréditos: (Foto: Canva)
Escrito en VIDA SANA el

Durante años, el dolor de rodilla en mujeres se atribuyó a una idea errónea y simplista: que ellas tienen "rodillas más débiles". Sin embargo, la ciencia actual desmonta este mito y pone el foco en algo muy distinto. Tanto si eres una mujer que experimenta molestias al subir escaleras, al iniciar una rutina de ejercicio o incluso al realizar tareas cotidianas como cargar las bolsas del supermercado, la explicación no reside en una supuesta fragilidad, sino en la forma única en que el cuerpo femenino está construido y funciona.

Diversos estudios han demostrado que las mujeres pueden tener entre 2 y 8 veces más riesgo de sufrir lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) en comparación con los hombres, especialmente durante movimientos que implican giros o cambios bruscos de dirección. Pero ¿a qué se debe esta diferencia? El Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla, nos ayuda a entenderlo en términos sencillos y, lo más importante, nos comparte las claves para proteger la salud articular femenina a lo largo de la vida.

Anatomía, hormonas y movimiento: La triple razón detrás del riesgo

El primer factor es anatómico. Las mujeres, en promedio, tienen la pelvis ligeramente más ancha, lo que genera una variación en la alineación entre la cadera y la rodilla, conocida como ángulo Q. "En palabras simples: la rodilla tiende a dirigirse un poco más hacia adentro al moverse. Esa pequeña variación aumenta la tensión sobre los ligamentos que estabilizan la articulación", explica el Dr. Suárez Ahedo.

A esto se suma un patrón de activación muscular distinto. "En general, muchas mujeres activan más el músculo frontal del muslo (cuádriceps) y menos la parte posterior (isquiotibiales). Cuando no hay un buen equilibrio entre ambos, la rodilla puede quedar menos protegida", añade el especialista. Si a esto le sumamos que los músculos de la cadera y los glúteos no están suficientemente fuertes, la rodilla puede "colapsar" ligeramente hacia adentro con cada esfuerzo, un gesto que, repetido en el tiempo, aumenta la probabilidad de lesión.

El tercer componente es hormonal. El cuerpo femenino experimenta variaciones cíclicas de estrógeno que pueden hacer que los ligamentos sean ligeramente más elásticos en ciertas fases del ciclo menstrual. Esta mayor elasticidad, aunque natural, puede disminuir temporalmente la estabilidad de la rodilla ante cargas intensas. Lejos de ser una sentencia, entender estos cambios es el primer paso para aprender a proteger las articulaciones.

Las lesiones de rodilla son más comunes en mujeres. (Foto: Canva)

¿Cómo cuidar tus rodillas?

La buena noticia es que comprender estas diferencias permite diseñar mejores estrategias de prevención, accesibles para cualquier mujer, sin importar su edad o nivel de actividad física. El Dr. Suárez Ahedo comparte cuatro acciones clave para proteger la rodilla en la vida diaria:

  • Entrenamiento de fuerza equilibrado: No basta con fortalecer las piernas de forma frontal. Es crucial trabajar la parte posterior del muslo (isquiotibiales) y la cadera. Ejercicios como puentes de glúteo, desplantes controlados o peso muerto ligero ayudan a distribuir mejor la carga y proteger la articulación.
  • Fortalecimiento de glúteos y abdomen: Estos músculos son los grandes estabilizadores del cuerpo. Si están débiles, la rodilla se convierte en la principal compensadora. Incorporar sentadillas bien ejecutadas, planchas y ejercicios con bandas elásticas mejora la postura y el control del movimiento.
  • Movimiento consciente en la vida diaria: La prevención también ocurre fuera del gimnasio. Al subir o bajar escaleras, conviene vigilar que la rodilla no se desplace hacia adentro. Al levantar objetos del suelo, la recomendación es flexionar cadera y rodillas manteniendo una buena alineación.
  • Ejercicios de equilibrio y coordinación: Acciones simples como pararse en un pie, realizar movimientos lentos y controlados o incorporar ejercicios de estabilidad mejoran la capacidad de respuesta del cuerpo ante tropiezos o movimientos inesperados.

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