Tener gases es una parte completamente normal del proceso digestivo. De hecho, es un indicador de que tu sistema está funcionando como debería: liberando el aire que entra al organismo o los gases que se generan durante la descomposición de los alimentos. Sin embargo, si estos se vuelven excesivos o se presentan principalmente durante la noche, pueden ser incómodos e incluso dolorosos, además de afectar la calidad de tu descanso.
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Podemos pensar que la causa está relacionada únicamente con la dieta, pero los gases nocturnos pueden deberse a una combinación de factores. De acuerdo con Medical News Today, las principales razones de los gases nocturnos incluyen ciertos alimentos, hábitos alimenticios, e incluso trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable.
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¿Es normal tener gases por la noche?
Sí, tener gases, ya sea en forma de eructos o flatulencias, es una función saludable del cuerpo. Pero la percepción de que estos gases aumentan por la noche puede tener distintas explicaciones. Para muchas personas, comer cerca de la hora de dormir y luego acostarse rápidamente puede provocar indigestión, lo que favorece la acumulación de gases.
Además, en las horas nocturnas, cuando las actividades del día disminuyen, es común que estemos más conscientes de las señales de nuestro cuerpo, como los ruidos estomacales o la hinchazón.
En la mayoría de los casos los gases no son un problema médico, pero cuando se combinan con otros síntomas como dolor abdominal constante, cambios en los hábitos intestinales o pérdida de peso, podrían indicar condiciones subyacentes como el síndrome de intestino irritable, intolerancia a la lactosa o sensibilidad a ciertos alimentos.
¿Cuáles son las principales causas de los gases nocturnos?
Dieta
Algunos alimentos son conocidos por producir más gases debido a su composición química. Entre los más comunes están:
- Legumbres como frijoles, lentejas y garbanzos.
- Crucíferas como el brócoli, la coliflor y las coles de Bruselas.
- Lácteos, en personas con intolerancia a la lactosa.
- Bebidas carbonatadas y azúcares artificiales, como el sorbitol o xilitol.
Hábitos alimenticios
Comer rápido, masticar chicle o beber con popote o pajilla puede provocar que tragues aire, lo que se convierte en gas acumulado en el sistema digestivo. Además, acostarte justo después de cenar dificulta que la digestión fluya de manera eficiente, lo que aumenta las probabilidades de experimentar gases y molestias.
Trastornos digestivos
El síndrome de intestino irritable, la intolerancia a la lactosa y la enfermedad celíaca son condiciones comunes que pueden exacerbar la producción de gases. Estas suelen estar acompañadas de otros síntomas como hinchazón, dolor abdominal o cambios en los hábitos intestinales.
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¿Cómo reducir los gases nocturnos?
Existen varias estrategias que puedes probar para reducir las molestias:
- Evita ciertos alimentos. Identifica aquellos que te causan más gases y limita su consumo, especialmente en la cena.
- Cambia tus hábitos. Come despacio, mastica bien los alimentos y evita acostarte inmediatamente después de cenar. Lo ideal es esperar entre dos y tres horas antes de ir a la cama.
- Mantente activo. La actividad física, incluso caminatas ligeras después de las comidas, puede facilitar el movimiento de los gases a través del sistema digestivo.
- Consulta a un especialista. Si los gases nocturnos persisten o se combinan con síntomas preocupantes, como sangre en las heces o pérdida de peso inexplicable, es importante buscar atención médica para descartar condiciones más serias.
Los gases son una señal natural de que tu sistema digestivo está funcionando. Pero cuando se vuelven molestos o afectan tu calidad de vida, hay pequeños ajustes que puedes hacer en tu alimentación y hábitos. Si sientes que el problema persiste, no dudes en consultar a tu médico.
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