Aunque a simple vista no tenga manchas ni huela mal, no significa que esté limpia. La ropa interior, es una prenda básica en la rutina diaria, que puede convertirse en un foco de bacterias si no se cambia con frecuencia, con efectos que van más allá de la incomodidad.
Según una encuesta realizada en Estados Unidos a 2,000 personas, el 45% confesó haber usado la misma ropa interior por dos días seguidos, mientras que el 13% admitió usarla durante toda una semana. Además, el estudio reveló que los hombres tienen 2.5% más de probabilidades de repetir su ropa interior por una semana en comparación con las mujeres.
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Lo que no ves sí se acumula
Pese a que la prenda parezca limpia, en ella se depositan sudor, restos de orina, bacterias y partículas fecales y en conjunto, estos elementos crean un ambiente húmedo y cálido que favorece la proliferación de microorganismos.
La bioquímica Elle Macleman, citada por La Vanguardia, advierte que este entorno puede desencadenar molestias como mal olor, secreciones anormales, irritación, erupciones cutáneas y picazón.
Infecciones: el principal riesgo
Uno de los problemas más frecuentes es la candidiasis, provocada por el crecimiento excesivo de hongos en la zona íntima. Según Mayo Clinic, la candidiasis vaginal causa irritación, secreción y comezón en la vagina y la vulva. La infección vaginal por levaduras también se denomina candidiasis vaginal.
A esto se suman afecciones como dermatitis de contacto y eccemas, relacionadas con la acumulación de humedad y la falta de ventilación en la piel.
El sudor lo empeora todo
El riesgo aumenta si haces ejercicio y no cambias la prenda después, debido a que el sudor incrementa la humedad y altera el equilibrio natural de la microbiota en la zona íntima.
Especialistas en salud advierten que reutilizar la ropa interior tras la actividad física permite que bacterias y suciedad permanezcan en contacto directo con la piel, elevando el riesgo de infecciones e irritaciones.
Así que, cambiar la ropa interior todos los días- y después de sudar- es una medida básica de higiene que puede prevenir estos problemas; también es importante lavarla correctamente:
- Evitar mezclarla con otras prendas
- Usar jabones suaves, sin fragancias
- Añadir vinagre blanco para eliminar bacterias y olores
- Secarla en un lugar ventilado
Mantener el uso de la misma ropa interior por más de 24 horas incrementa la exposición de la piel a bacterias y humedad, factores asociados con infecciones e irritaciones en la zona íntima, por ello, especialistas coinciden en que el cambio diario y una correcta higiene de estas prendas son medidas básicas para reducir riesgos y proteger la salud.
