VIDA SANA

Ejercicio y falta de tiempo: el dilema recurrente para la salud de los mexicanos

Hacer ejercicio, aunque suele ser un propósito de año nuevo- de cada año- de muchas personas, la realidad es que no siempre es un objetivo alcanzable debido a que pesan factores como la falta de tiempo, de dinero o simplemente exceso de cansancio

vida sana.Créditos: Canva
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Al cierre del año, la actividad física vuelve a colocarse como uno de los indicadores principales para evaluar el estado de salud de la población, pero, aunque la evidencia es consistente en cuanto a que el ejercicio de forma regular aporta beneficios al cuerpo y tiene efectos sobre la mente, los datos muestran que muchas personas no logramos incorporarlo a nuestra vida diaria, principalmente por falta de tiempo y cansancio.

Especialistas de National Institutes of Health (NIH) recomiendan que los adultos realicen al menos 150 minutos semanales- lo que se traduce en poco más de 20 minutos diarios- de actividad aeróbica, como caminar a paso rápido o andar en bicicleta, además de ejercicios de fuerza muscular dos veces por semana. Esto busca prevenir enfermedades crónicas, mantener la masa muscular y ósea y mejorar la movilidad y no menos importante, mantener la salud mental.

Durante el ejercicio el cuerpo libera moléculas que circulan por el torrente sanguíneo y generan cambios en distintos órganos, incluido el cerebro y estos procesos ayudan a las células a adaptarse al esfuerzo físico y a desarrollar mayor resistencia frente a los efectos del envejecimiento, incluso estudios en animales y en personas han mostrado una relación entre la actividad física aeróbica y una mejor memoria, así como un menor deterioro cognitivo con la edad.

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra señalan que estos beneficios se explican, en parte, por la liberación de mioquinas durante la contracción muscular, que son sustancias que “influyen en la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro”, una proteína clave para el crecimiento neuronal y el mantenimiento de las conexiones cerebrales.

De acuerdo con la doctora María Cruz Rodríguez Oroz, directora del Departamento de Neurología, este mecanismo contribuye a mejorar la función cerebral y potenciar la cognición.

El ejercicio también se asocia con una respuesta antiinflamatoria que puede reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer y el párkinson. Además, especialistas en geriatría y neurología subrayan que la actividad física favorece un mejor descanso nocturno, otro factor relacionado con la protección de la salud cerebral a largo plazo.

Pese a la evidencia, la práctica de actividad física sigue siendo limitada y en México, cifras del INEGI indican que en 2024 45.4% de la población realizó alguna actividad física, un aumento respecto al año anterior, pero todavía por debajo de los niveles registrados hace una década.

Entre las personas que no se mantienen activas, la falta de tiempo es la principal razón, señalada por 52.1%, seguida de problemas de salud (17.9%) y cansancio derivado del trabajo (15.2%).

Así que, mientras la ciencia confirma que el ejercicio es una de las herramientas más accesibles para proteger el cuerpo y la mente, la realidad es que, una parte importante de la población sigue sin poder hacerlo un hábito regular.

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