¿Por qué no debemos obligar a los niños a terminar sus alimentos? Obligar a los niños a terminar sus alimentos es una práctica común en muchas familias, pero esta imposición puede tener consecuencias negativas en su relación con la comida y su salud a largo plazo. A continuación, se exploran las razones por las cuales no se debe forzar a los niños a comer todo lo que se les sirve.
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¿Por qué no debemos obligar a los niños a terminar sus alimentos?
El pediatra Carlos González dijo a as que es más importante enseñar a los niños a comer de forma saludable que insistir en que coman de todo. Forzar a los niños a comer puede interferir con su capacidad natural para autorregular su ingesta alimentaria. Los niños nacen con la habilidad innata de reconocer las señales de hambre y saciedad. Al obligarlos a comer más allá de su apetito, se les enseña a ignorar estas señales internas, lo que puede conducir a una sobrealimentación y, eventualmente, al desarrollo de problemas como la obesidad.
El nutricionista Luis Alberto Zamora dijo a El País que es mejor educar a los niños en cuánto y cuándo comer ciertos alimentos, en lugar de imponerles qué deben comer, fomentando así una relación más positiva con la comida. Obligar a los niños a consumir alimentos que no desean puede generar aversiones hacia ciertos alimentos o texturas. Esta práctica puede resultar en una dieta más limitada y en una resistencia a probar nuevos alimentos en el futuro.
Además, la hora de la comida debe ser un momento agradable y de aprendizaje. Al imponer la obligación de terminar todo lo que hay en el plato, se puede transformar este momento en una experiencia negativa, afectando la autonomía del niño y su capacidad para disfrutar de la comida.
El método conocido como Baby Led Weaning (BLW) promueve que los bebés se alimenten con sus manos, permitiéndoles reconocer su hambre y saciedad, y aprender a deglutir y gestionar posibles atragantamientos. Este enfoque permite que los bebés determinen su ritmo de alimentación, consumiendo la cantidad deseada y explorando diferentes texturas, colores y sabores desde temprana edad, facilitando una alimentación variada y una mejor relación con la comida a largo plazo.
¿Cómo enseñarles a comer a los niños?
De acuerdo con los nutriólogos, algunas pautas para enseñarles a comer a los niños sin obligarlos a terminar sus alimentos, son:
- Ofrecer porciones adecuadas: Servir raciones que se ajusten a la edad y apetito del niño, permitiéndole pedir más si aún tiene hambre.
- Fomentar la variedad sin presión: Introducir nuevos alimentos de manera gradual y sin forzar, respetando las preferencias del niño y ofreciendo opciones saludables.
- Crear un ambiente positivo durante las comidas: Evitar distracciones como la televisión y promover conversaciones agradables que involucren al niño en el proceso de la comida.
- Ser un modelo a seguir: Los niños aprenden observando. Si los padres mantienen hábitos alimentarios saludables y disfrutan de una variedad de alimentos, es más probable que los niños adopten comportamientos similares.
En resumen, permitir que los niños escuchen y respondan a sus señales internas de hambre y saciedad es fundamental para el desarrollo de hábitos alimentarios saludables. En lugar de obligarlos a terminar sus alimentos, es más beneficioso ofrecer un entorno que fomente una relación positiva con la comida, promoviendo su bienestar a largo plazo.