INTIMIDAD

¿Cómo cambia el deseo de intimidad con la edad?

El deseo de intimidad se transforma con la edad, descubre cómo va cambiando

Conoce cómo cambia el deseo de intimidad con la edad
Conoce cómo cambia el deseo de intimidad con la edadCréditos: (Canva)
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La intimidad juega un papel fundamental en las relaciones de pareja, además de que diversos estudios han encontrado que beneficia de diferentes maneras la salud de las personas, y hoy, te diremos cómo va cambiando el deseo con la edad.

Aunque se tiene la idea de que la intimidad se acaba conforme pasan los años, la realidad es que el deseo no desaparece, se transforma, se adapta y, en muchos casos, se profundiza, cambiando de prioridades, expresiones y ritmos. Comprender esta evolución es clave para vivir una vida plena en todas sus etapas.

Así cambia la intimidad conforme pasan los años

En las primeras décadas de la vida, el deseo suele estar fuertemente influenciado por las hormonas (como la testosterona y los estrógenos) y por factores sociales de exploración y afirmación de la identidad. La frecuencia y la novedad suelen ser elementos centrales, y el deseo puede experimentarse con una urgencia más espontánea y física. Es una etapa de aprendizaje sobre el propio cuerpo, las preferencias y la dinámica con los demás.

Sin embargo, incluso aquí, la conexión emocional comienza a jugar un papel crucial. Los estudios indican que, para muchos adultos jóvenes, la intimidad emocional es un componente fundamental para una vida íntima satisfactoria. El mito de que esta etapa está únicamente dominada por el impulso pierde fuerza ante la evidencia de que la búsqueda de vínculos significativos es una constante humana.

  • La mediana edad: El equilibrio entre responsabilidad y reinvención

Entre los 40 y los 60 años, el deseo puede verse modulado por una convergencia única de factores. Las responsabilidades laborales, familiares y el estrés pueden actuar como inhibidores temporales. Simultáneamente, cambios como la perimenopausia en las mujeres o una disminución gradual de la testosterona en los hombres pueden alterar la respuesta física. Pero esto no es sinónimo de fin; es una transición.

Para muchos, esta etapa se convierte en un período de reinvención y profundización. La familiaridad con la propia intimidad, la estabilidad en la pareja (si la hay) y la disminución de ciertas presiones sociales pueden permitir una intimidad más centrada en la calidad, la comunicación abierta y la experimentación consciente. 

En esta edad el deseo puede volverse más receptivo que espontáneo, es decir, se "enciende" más en el contexto de un encuentro afectuoso y de complicidad que de manera aislada. (Foto: Canva)
  • La madurez y la vejez: Prioridad a la conexión y la adaptación

Contrario al estereotipo, la vida íntima no termina a los 65 años. Investigaciones sólidas, como el Estudio Nacional de Vida Social, Salud y Envejecimiento (NSHAP) en Estados Unidos, revelan que una proporción significativa de adultos mayores mantiene una vida íntima activa y la considera importante para su calidad de vida. El estudio encontró que, aunque la frecuencia puede disminuir, la satisfacción sexual a menudo se mantiene o incluso aumenta, especialmente cuando se prioriza el bienestar emocional y físico.

En esta etapa, la intimidad se redefine para incluir caricias, abrazos, masajes, comunicación afectiva y el placer de la compañía. La salud general, la presencia de enfermedades crónicas y el acceso a una pareja son factores determinantes más decisivos que la edad en sí. La adaptación creativa a los cambios físicos se convierte en la clave para mantener una vida íntima satisfactoria.

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