El próximo lunes 2 de marzo arranca en los hechos el plan de implementar un sistema universal de salud para los mexicanos, el cual garantizaría que todas las personas, sin importar si son derechohabientes o no, puedan recibir atención médica en cualquier institución del Sector Salud. Esta estrategia del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum representa, sin duda, un hito administrativo relevante; sin embargo, se requiere más que una credencial para garantizar acceso efectivo a los servicios de salud.
La creación de una credencial con código QR y la vinculación a un expediente médico electrónico que estará visible en todas las instituciones del Sector Salud son dos innovaciones que contribuirán a ordenar la información, identificar beneficiarios y avanzar en la digitalización.
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Sin embargo, en el complejo ecosistema sanitario mexicano, es indispensable decirlo con claridad: una credencial no es una varita mágica. La identificación es necesaria, pero no suficiente para garantizar acceso efectivo, atención oportuna ni gratuidad total en cualquier hospital público del país.
La afiliación frente a la realidad de la atención
El gobierno federal planea invertir 3 mil 500 millones de pesos en el registro poblacional, es decir en la instalación de 2 mil 365 módulos y de 9 mil 791 estaciones en las que tomarán los datos, así como en la impresión de las credenciales. Desde el punto de vista administrativo, es un avance que permite saber quién está dentro del sistema y dónde se concentra la demanda.
Pero la experiencia reciente demuestra que estar afiliado no equivale a recibir atención. De acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, datos públicos muestran que de cada 10 personas afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social que necesitaron atención médica, sólo cuatro lograron recibirla en la institución. Las seis restantes recurrieron a consultorios de farmacias o servicios privados, principalmente por saturación y largas listas de espera.
La brecha entre afiliación y atención es el verdadero talón de Aquiles del sistema. Entregar una credencial sin ampliar infraestructura, personal y capacidad resolutiva puede traducirse, en términos prácticos, en más personas formadas en una fila que ya está colapsada.
Interconectividad institucional: el reto logístico
La aspiración de que una persona pueda atenderse indistintamente en el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado o en IMSS-Bienestar es un objetivo loable desde el punto de vista de derechos humanos.
El modelo contempla mecanismos de compensación financiera entre instituciones, similares a los implementados durante la pandemia de covid. No obstante, el desafío es mayúsculo: todas las instituciones comparten limitaciones en infraestructura hospitalaria, equipamiento y personal médico.
La interoperabilidad digital puede facilitar el intercambio de información clínica, pero no crea camas, quirófanos ni especialistas adicionales.
La credencialización del sistema universal de salud es, en efecto, un primer paso importante para organizar la demanda y modernizar el sistema. Pero si en 2027 se pretende pasar de la intención a la realidad, el debate debe ir más allá del plástico con código QR.
La universalidad no se decreta ni se imprime. Se construye con hospitales equipados, médicos suficientes, medicamentos disponibles y presupuestos acordes con las necesidades epidemiológicas del país.
Porque al final, el verdadero indicador de éxito no será cuántas tarjetas se entregaron, sino cuántas personas, al llegar a la ventanilla, recibieron algo más que la confirmación de su registro: recibieron atención.
Innovación en salud
En Latinoamérica, la discusión sobre tecnología médica ya no solo es por la sofisticación o innovación de los dispositivos o las tecnologías sino por la capacidad de los sistemas para incorporarlas. En ese terreno Medtronic impulsará la conversación regional sobre colaboración, regulación y sostenibilidad.
El foro Mind 360, del 2 al 4 de marzo en Sao Paulo, Brasil, funcionará como vitrina y termómetro. Cirugía asistida por robot, el marcapasos más pequeño del mundo, implantes cardíacos, bombas de insulina automatizadas y la cápsula endoscópica PillCam forman parte del portafolio de innovaciones médicas. La pregunta no es qué tan avanzada es la tecnología, sino qué tan preparada está la región para adoptarla.
