Ante la reciente propuesta del Gobierno Federal para avanzar hacia un sistema de salud universal, especialistas advierten que la credencialización es apenas el primer paso de un camino mucho más complejo. En entrevista con SuMédico, Judith Méndez, especialista en salud y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), explica que la verdadera universalidad de los servicios de salud depende de tres factores críticos que van más allá de un simple registro de beneficiarios.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció recientemente en la conferencia mañanera que en marzo arrancará el proceso para credencializar a toda la población con el objetivo de que se ponga en marcha el sistema de salud universal en 2027, lo que permitiría que las personas puedan recibir atención médica en cualquier institución del Sector Salud sin importar si están afiliadas o no.
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De acuerdo con Judith Méndez, para que México alcance una cobertura universal real se deben atender simultáneamente tres dimensiones fundamentales:
- Afiliación: Asegurar que todas las personas estén inscritas en el sistema público.
- Paquete de Servicios: Definir con total claridad qué enfermedades, padecimientos y medicamentos cubre el sistema. Por eso es esencial que este catálogo sea explícito para que los ciudadanos sepan a qué tienen derecho.
- Presupuesto Sostenible: la especialista alertó que sin recursos, es imposible ejecutar políticas públicas. Mientras organismos internacionales recomiendan destinar el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) a salud, México apenas invierte entre 2.5% y 2.6%, una brecha que presiona el bolsillo de los hogares.
Tener una credencial no es sinónimo de atención
Uno de los puntos que destacó la especialista del CIEP es que la afiliación no garantiza la atención efectiva. Los datos históricos revelan que de cada 10 personas con afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que necesitaron atención, sólo cuatro la recibieron efectivamente en dicha institución, explicó.
El resto de los pacientes se vio obligado a recurrir a servicios privados o consultorios adyacentes a farmacias debido a la saturación, las listas de espera y la limitación de recursos físicos y humanos en las clínicas públicas. "A ti te pueden dar una credencial, pero vas a ir a hacer fila con el resto de personas que ya tienen esa necesidad y que enfrentan la saturación actual", advirtió Méndez.
La necesidad de prioridades claras para el sistema de salud
La experta del CIEP señaló que para que el modelo sea viable hacia el año 2027, el gobierno debe abandonar posturas "utópicas" como prometer cubrir todos los servicios para toda la población y optar por una priorización honesta y transparente.
Por eso recomendó establecer prioridades claras que permitirían enfocar el presupuesto limitado en objetivos alcanzables como:
- Recuperar los esquemas de vacunación.
- Atender enfermedades de alta prevalencia como la diabetes.
- Fortalecer la atención de padecimientos costosos como el cáncer.
De acuerdo con Méndez, aunque la credencialización se considera un avance importante para identificar las necesidades de la población, el éxito del sistema universal dependerá de una inversión creciente y de la capacidad del Estado para transformar un carnet de afiliación en servicios médicos de calidad y medicamentos disponibles.
