Para millones de personas, el día no comienza hasta que toman su primera taza de café, sin embargo, un estudio sugiere que hay que esperar una cantidad de minutos al despertar para después poder disfrutar de esta bebida.
Te podría interesar
Expertos de prestigiosas instituciones señalan que consumir cafeína en el momento preciso puede marcar la diferencia entre un día de productividad sostenida y uno de altibajos fatigosos. Alinear nuestro hábito cafetero con el ritmo hormonal interno es la estrategia más inteligente para convertir esta bebida en un aliado verdadero del bienestar.
El tiempo que debes esperar para tomar tu primera taza de café
Al despertar, el cuerpo pone en marcha su propio sistema de alerta mediante la liberación de cortisol, la hormona encargada de movilizar energía y aumentar el estado de vigilancia. Este fenómeno, conocido como la Respuesta de Cortisol al Despertar (CAR), alcanza su pico máximo entre los 30 y 45 minutos después de abrir los ojos. Durante esta ventana, nuestro organismo ya está en su punto máximo de activación natural.
Tomar café durante este pico de cortisol es, según los neurocientíficos, un contraproducente desaprovechamiento de recursos. La cafeína compite con el efecto de una hormona que ya está en niveles óptimos, reduciendo su impacto percibido y, según algunos estudios, pudiendo alterar a largo plazo la producción natural de esta hormona. En esencia, estás usando un estímulo externo cuando tu motor interno ya está al máximo de revoluciones.
La Regla de Oro: Espera 90 a 120 Minutos
La recomendación basada en esta evidencia es clara y ha sido popularizada por figuras como el neurocientífico Andrew Huberman. El consejo es esperar entre 90 y 120 minutos después de despertarse para tomar la primera taza de café. Este período de espera estratégica permite dos cosas cruciales: que el pico natural de cortisol cumpla su ciclo y que el cuerpo elimine la adenosina residual de manera fisiológica.
Al beber café después de esta ventana, la cafeína actúa sobre un cerebro que ya ha completado su transición natural al estado de vigilia. El resultado no es un choque de energía artificial, sino un refuerzo suave y prolongado. Los usuarios de esta práctica reportan una concentración más nítida y una vitalidad que se mantiene estable durante más horas, sin el desplome repentino de la tarde.
Reformular nuestro ritual del café no requiere dejar de beberlo, sino simplemente ser más pacientes y estratégicos. En lugar de ser la chispa que enciende un motor frío, el café puede convertirse en el combustible premium que optimiza un motor ya caliente.
Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok.
