Tradicionalmente, diagnosticar el Alzheimer requería procedimientos costosos e invasivos, como escáneres PET cerebrales o punciones lumbares para analizar el líquido cefalorraquídeo. Estas limitaciones han dificultado la detección temprana, a pesar de que las placas de beta-amiloide, una de las señales distintivas de la enfermedad, pueden acumularse en el cerebro décadas antes de que aparezca la pérdida de memoria, incluso en personas de 30 y 40 años.
Hoy, esa realidad está cambiando. Los análisis de sangre que miden los niveles de tau fosforilada 217, conocida como p-tau217, están demostrando ser una herramienta prometedora.
Te podría interesar
Este biomarcador no solo "predice con precisión" la acumulación de placas amiloides en el cerebro, sino que también permite estimar el riesgo individual de deterioro cognitivo a futuro.
¿Qué revelan los números?
Un estudio internacional publicado en JAMA y presentado en la Conferencia Internacional de la Asociación del Alzheimer analizó a casi 2.700 adultos mayores sin síntomas cognitivos. Los participantes fueron sometidos a escáneres PET y pruebas de p-tau217, y se les dio seguimiento durante años.
Los resultados fueron contundentes: las personas con niveles "muy altos" de p-tau217 tenían un 38% de probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo en cinco años. A diez años, la probabilidad ascendía al 78%, aunque los investigadores advierten que los datos para este periodo son menos sólidos.
Los niveles más altos de p-tau217 se asociaron consistentemente con un deterioro cognitivo más rápido, y esta asociación se mantuvo incluso después de ajustar por otros factores de riesgo como el gen APOE4.
Lo que el análisis de sangre puede y no puede hacer
El análisis de p-tau217 funciona como una especie de "medidor de fuego": las placas amiloides son la chispa, y la tau en etapa temprana es el combustible que puede propagar la enfermedad por todo el cerebro. Sin embargo, los expertos son claros en que esta prueba no es un diagnóstico ni debe usarse de forma aislada.
"Los análisis de sangre se usan en combinación con pruebas cognitivas, por ejemplo, y descartando otras causas del deterioro cognitivo", señalan desde la Alzheimer's Drug Discovery Foundation. Además, las guías actuales de la Asociación del Alzheimer recomiendan estas pruebas principalmente para personas con signos de deterioro cognitivo leve o demencia, y no para personas cognitivamente sanas fuera de estudios de investigación.
La prueba puede ayudar a orientar el diagnóstico, pero los resultados deben interpretarse siempre por un especialista.
Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok.
