PRETEXTOS

¿Qué significa que alguien siempre ponga pretextos, según la psicología?

Poner excusas puede ser un mecanismo para protegerse, pero las personas que presentan este comportamiento constantemente pueden dañar sus relaciones y su credibilidad

Muchas veces, las personas siguen recurriendo a poner excusas o pretextos en lugar de cambiar su comportamiento
Pretextos.Muchas veces, las personas siguen recurriendo a poner excusas o pretextos en lugar de cambiar su comportamientoCréditos: Canva
Escrito en MENTE SANA el

“Mañana lo hago”, “Mi perro se comió mi tarea”, “Mi tía lejana se enfermó”, “Se inundó mi casa”, “Godzilla atacó mi colonia”… Ninguna historia resulta demasiado increíble a la hora de poner pretextos en el trabajo, en las relaciones o en la vida cotidiana. Pero alguien que tiene este comportamiento constantemente puede tener significados preocupantes, de acuerdo con la psicología.

¿Qué significa que alguien ponga pretextos constantemente?

De acuerdo con un análisis psicológico publicado en Psychology Today, los pretextos surgen como un mecanismo para proteger la autoestima y reducir la culpa o la vergüenza que se siente ante un error. 

Al atribuir la falta a factores externos, como estar "muy ocupado" o "distraído", las personas buscan minimizar la percepción de que son negligentes o desconsideradas. Este desplazamiento de responsabilidad les permite mantener una imagen positiva de ellos mismos y, en algunos casos, conservar el favor de los demás.

Sin embargo, los pretextos no siempre son efectivos. En situaciones donde el error se repite constantemente, las justificaciones pierden su valor y pueden ser percibidas como intentos de manipulación emocional. 

Por ejemplo, olvidar el cumpleaños de un amigo cercano después de años de recordarlo no se compensa con excusas, ya que el daño emocional ya está hecho. Además, racionalizar las acciones basándose en errores pasados de la otra persona no mitiga la propia responsabilidad.

Las excusas son un arma de doble filo

Por un lado, las excusas pueden servir para suavizar el enojo de la persona afectada y buscar su perdón. Por otro, pueden ser interpretadas como una falta de sinceridad o un intento de evadir la responsabilidad. 

En casos extremos, como en relaciones abusivas, los pretextos pueden perpetuar dinámicas dañinas, donde la víctima justifica el comportamiento del agresor, negando la gravedad de la situación.

Más allá de las relaciones personales, los pretextos también están presentes en otros contextos, como en el consumo de sustancias nocivas o en el ámbito legal. En estos casos, las justificaciones suelen minimizar las consecuencias de ciertos comportamientos, permitiendo que se mantengan hábitos perjudiciales o se evite asumir la responsabilidad de actos cuestionables.

Las excusas pueden servir para suavizar el enojo de la persona afectada, pero perpetúan dinámicas dañinas.
Foto: Canva

Las excusas son contagiosas

En este sentido, y de acuerdo con el doctor Bruce Y. Lee en su artículo “Cómo prevenir una cultura de excusas”, muchas veces las personas seguirán recurriendo a pretextos en lugar de tomar medidas positivas para cambiar su comportamiento. En algún momento, las excusas pasan de ser algo ocasional a un rasgo de carácter

El doctor Lee explica que poner excusas es muy contagioso. Cuando las personas alrededor miran que alguien se sale con la suya constantemente, comienzan a imitarlo y a convertir las excusas en en la norma del trabajo o en la vida personal. 

¿Qué podemos hacer para evitar poner pretextos?

Si eres tú quien pone pretextos constantemente, hay mucho que puedes aprender de este mecanismo. La vergüenza y la culpa, aunque son incómodas, son emociones que nos invitan a reflexionar y corregir nuestros errores. 

En lugar de recurrir a pretextos, aceptar estas emociones y entender su mensaje puede ser más constructivo. Al hacerlo, no solo evitas caer en patrones de justificación recurrentes, sino que también fortaleces tus relaciones al asumir la responsabilidad de tus actos.

Las excusas pueden ofrecer un alivio temporal, pero no reparan el daño causado ni fomentan el crecimiento personal. Como bien señala el análisis, a veces la mejor opción es simplemente reconocer el error, disculparse sinceramente y aprender de la experiencia.

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