Hacer favores constantemente para ayudar a los demás puede percibirse como una excelente cualidad, algo que se relaciona con la gentileza y la empatía pero, expertos en psicología destacan que este comportamiento en realidad podría causar problemas emocionales y ocultar ciertos rasgos negativos de la personalidad.
Muchas personas se ofrecen sin pedir nada a cambio para ayudar a otras personas que lo necesitan o que no se encuentran en un buen momento físico o emocional.
Te podría interesar
Tener el deseo de ayudar cuando tenemos la posibilidad es algo bueno, pero si constantemente tenemos este comportamiento al grado de descuidar nuestras propias necesidades con tal de hacer favores a los demás, podríamos estar frente a un problema emocional importante.
Es tu decisión apoyar o no a los demás, pero antes de ser el primero en ofrecerte a cargar con problemas que no son tuyos, es importante que analices las razones por las que lo haces y los efectos negativos que sin darte cuenta podrías detonar en tu salud mental.
Lo que dice la psicología de las personas que siempre hacen favores
Es normal querer ayudar a otros, pues nos genera bienestar poder contribuir a que la vida de alguien mejore cuando se encuentra ante una dificultad, pero cuidado con volverlo un patrón, ya que sería un indicador de un síndrome.
Se trata del síndrome del salvador, que se caracteriza por una necesidad compulsiva por cuidar o rescatar a otros, poniendo por delante los deseos de las personas por encima de las propias.
A primera vista, parece algo muy noble, pero en el fondo, la persona se siente obligada a resolver los conflictos de los demás, a protegerlos del sufrimiento y asumir las responsabilidades ante situaciones difíciles.
Creen que su ayuda es imprescindible, que sin ellos las otras personas simplemente no podrían enfrentar las dificultades.
Poco a poco, este patrón de comportamiento deja de causar satisfacción y favorece un desgaste emocional y el descuido de uno mismo.
Un artículo de Psicología y Mente detalla que este tipo de personas se caracterizan por rasgos como una fuerte necesidad de controlar las situaciones porque no confían en la capacidad de otros para resolver problemas.
También es común que cuando ya no lo necesitan o los demás resuelven sus conflictos por si solos, empiezan a sentirse perdidos y hasta con síntomas de depresión.
Consecuencias de hacer siempre favores
Las personas que siempre hacen favores o ayudan a los demás en exceso podrían simplemente querer reforzar una imagen positiva para justificar otros comportamientos cuestionables en su vida.
Es posible que sientan que sus actos de bondad compensan aquellos que no lo son, lo que puede facilitar comportamientos tóxicos con las personas a su alrededor que luego intentar componer mediante favores.
Además, las personas que siempre reciben la ayuda de esta persona desarrollan una dependencia emocional y una falta de resolución de problemas. También pueden sentirse invalidadas respecto a sus capacidades.
No podemos olvidarnos también de que no todas las personas reciben ayuda de buena fe, hay quienes simplemente buscarán aprovecharse.
Debido a que las personas salvadoras basan su felicidad en las personas que ayudan y olvidan sus propios deseos y motivaciones, es posible que detrás se oculten efectos negativos como:
- Baja autoestima al creer que su valor depende de su capacidad de ayudar
- Emociones negativas como tristeza, irritación y agotamiento mental y físico por estar siempre pendiente de otros antes que de si mismos
- Necesidad de tener el control, muchas veces para superar traumas del pasado como abusos o abandono y como forma de protegerse de más sufrimiento
- Repetir patrones familiares donde uno o ambos padres tenían comportamientos codependientes o le daban responsabilidades no ideales para un niño
¿Qué hacer para superar la necesidad de hacer favores todo el tiempo?
Se trata de un patrón difícil de romper pero no es imposible, requiere de mucha paciencia y apoyo psicológico para aprender a gestionar la necesidad de controlar y salvar a los demás.
Puedes empezar por lo siguiente:
- Marca límites saludables. Lo que significa recordar todo el tiempo que no es tu responsabilidad resolver los problemas de las personas a tu alrededor.
- Aprende a decir no. Esto viene muy de la mano con lo anterior, pues para poner límites es necesario entender que decir no algunas veces está bien y es necesario para nuestra salud mental.
- Analiza tus razones. Cada vez que tengas el impulso de hacerle favores a otros, piensa en cuáles son las razones por las que quieres hacerlo, así te detendrás a meditarlo por unos momentos y posiblemente te des cuenta de que no es necesario que lo hagas.
- Cuida de ti. Ayudar a los demás puede ser algo bueno siempre y cuando no implique descuidarnos a nosotros mismos. Recuerda que debes estar bien tú antes de intentar salvar a otros.
- Busca ayuda. Un psicólogo es el indicado para descubrir las razones que hay de fondo en este comportamiento y desarrollar las herramientas necesarias para tener un equilibrio en tus decisiones.
Para enterarte de toda la información que necesitas sobre salud y bienestar síguenos en Facebook y TikTok