El perfeccionismo puede parecer una cualidad positiva, pero, según el psicólogo Thomas Curran, es en realidad una trampa que puede afectar profundamente nuestra salud mental y bienestar. Al grado que la cataloga como una epidemia en la vida actual, descubre por qué.
Te podría interesar
¿Cuál es la trampa del perfeccionismo, según la psicología?
De acuerdo con una entrevista realizada al psicólogo Thomas Curran en Morning Edition, el también autor del libro “The Perfection Trap”, describe el perfeccionismo como una sensación constante de déficit, una creencia arraigada de que nunca somos lo suficientemente buenos.
El perfeccionismo no se trata solo de esforzarse por la excelencia, sino de un miedo profundo a la imperfección. Curran, quien se describe a sí mismo como un “perfeccionista en recuperación”, reconoce que esta mentalidad lo llevó a obsesionarse con cada detalle mientras escribía su libro, retrasando su finalización.
Explica que el perfeccionismo esconde una sensación de insuficiencia y vergüenza que impulsa a las personas a ocultar sus defectos en lugar de aceptarlos.
Desde una perspectiva social, señala que la desigualdad económica contribuye a este fenómeno. Crecer en un ambiente con escasez de recursos lo llevó a internalizar la idea de que el valor personal estaba ligado a las posesiones materiales. Para muchos jóvenes en la actualidad, la presión de alcanzar un nivel de vida similar al de generaciones anteriores, a pesar del aumento de la desigualdad, genera un estrés adicional que se manifiesta en la necesidad de ser perfectos.
“El perfeccionismo no es un camino seguro hacia el éxito”
La investigación de Curran sugiere que el perfeccionismo no es un camino seguro hacia el éxito. Aunque los perfeccionistas trabajan arduamente, su enfoque no es sostenible. Además, tienden a sabotearse a sí mismos por miedo al fracaso. En un estudio de laboratorio, los participantes altamente perfeccionistas redujeron su esfuerzo después de recibir retroalimentación negativa, prefiriendo evitar la posibilidad de fallar nuevamente. Este patrón se refleja en conductas como la procrastinación y la evasión de desafíos, mecanismos de defensa para proteger su autoestima.
Para contrarrestar los efectos negativos del perfeccionismo, el psicólogo enfatiza la importancia de la autoaceptación. Reconocer que somos seres imperfectos en un mundo impredecible nos ayuda a lidiar con los fracasos sin verlos como reflejos de nuestra valía. Aceptar nuestras vulnerabilidades y entender que no siempre lograremos nuestras metas en el tiempo esperado nos permite avanzar con mayor resiliencia y bienestar emocional.
En resumen, él concluye que el perfeccionismo nos atrapa en una lucha interminable contra nuestra propia humanidad. Y señala que la clave está en aceptar que lo “suficientemente bueno” es más que suficiente. ¿Y tú? ¿Eres perfeccionista?