Tener amistades es una necesidad humana básica. Estas relaciones enriquecen nuestra vida emocional y contribuyen a nuestra salud mental. Sin embargo, no siempre es fácil cultivar vínculos significativos. Y si alguna vez te has preguntado por qué no tienes amigos, la psicología tiene algunas respuestas.
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En primer lugar es muy importante que sepas que no eres la única persona en el mundo que se siente así. De hecho, de acuerdo con un estudio realizado por el Survey Center of American Life, al menos el 27% de los adultos encuestados dijo tener pocos amigos o ninguno.
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¿Por qué no tengo amigos?
Entonces, ¿por qué pasa esto? Estas son algunas posibles razones recopiladas por Verywell Mind:
Eres una persona tímida
Para muchas personas no es fácil empezar una conversación con gente que no conocen. La timidez puede llevarte a evitar situaciones sociales, en lugar de salir al mundo.
Tienes ansiedad social
Si tienes ansiedad social, probablemente sientes un miedo paralizante en situaciones sociales. Esto puede llevarte a evitar actividades que podrían traerte felicidad incluso, como hacer amigos o conocer personas que aporten cosas positivas a tu vida. Si sientes que este es tu caso, puedes buscar ayuda profesional con tu médico o en terapia para trabajarlo.
Te mudas constantemente
Si eres una persona nómada, te mudas de lugar de residencia constantemente o no tienes un lugar fijo para estudiar o trabajar, puede ser difícil hacer nuevas amistades y mantenerlas.
Te gusta estar solo
Y esto también es válido. Mucha gente, especialmente las personas introvertidas, siente que quizá debería tener más amigos. Pero lo que realmente disfrutan es estar solas. Y a otras simplemente no les gusta la gente.
Tus intereses son distintos a los de tus colegas o vecinos
A lo mejor a ti te gusta leer y platicar frente a una taza de té caliente, mientras que tus vecinos disfrutan de ver partidos de fútbol con botanas. ¡O viceversa!
No sabes dónde buscar
Puede que aún no hayas tenido oportunidades de conocer gente por tu trabajo o tu estilo de vida. Y aún no has encontrado el lugar donde conocerás nuevos amigos.
Te estás esforzando demasiado
Puede que te estés presionando mucho para hacer amigos… lo cual puede ser contraproducente porque los demás pueden sentir esa desesperación por "encajar".
No estás poniendo la amistad como prioridad
Quizá tienes algunos amigos y conocidos, pero no te mantienes en contacto ni has puesto un esfuerzo por alimentar la amistad. En algún momento, los demás también hacen lo mismo y siguen con su vida.
Tus amistades son superficiales
Conoces a mucha gente, pero quizá no has dejado que realmente te conozcan y se acerquen a ti.
Tienes una vida demasiado ocupada
Quizá tienes un trabajo que absorbe tu tiempo, obligaciones familiares, tareas escolares u otras responsabilidades por las que no has tenido tiempo de cultivar amistades.
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Entonces, ¿qué puedo hacer si quiero empezar a tener amigos?
- No tengas miedo de conocer gente. Si tienes la oportunidades interactuar con otras personas, haz un esfuerzo por presentarte. También puedes apuntarte a actividades que te interesen, como clases de baile, manualidades, etcétera.
- No le tengas miedo al rechazo. Puede que no sientas una conexión instantánea con cada persona con la que hables. Eso es normal. No todas las relaciones humanas están hechas para durar toda la vida.
- Encuentra personas que tengan intereses similares a los tuyos. Piensa en lo que más te gusta hacer y en lo que te gustaría hacer con otras personas. Si te gusta leer, busca amigos que también disfruten de la lectura.
- Convierte a tus conocidos en amigos. Una forma de “evolucionar” estas relaciones es manteniendo el contacto con tus conocidos, haciendo preguntas sobre sus intereses y compartiendo tus pensamientos y opiniones con ellos.
- Trabaja en tu timidez o ansiedad social. Si este es tu caso, recuerda que tu personalidad no está grabada en piedra. Hay maneras de superarlo. Ir a terapia puede ayudarte mucho a conocer más sobre ti mismo e incluso a personas que tienen el mismo problema.
- Mantén la mente abierta. En el camino encontrarás personas muy diferentes a ti. Y eso no quiere decir que no sean gente interesante o que no tengan nada valioso que decir. Al contrario, es una oportunidad de aprender más sobre otros sin juzgar.
- Sé abierto y auténtico sobre ti mismo. Si alguien te pregunta algo, responde honestamente. Si no quieres hablar sobre algo, dilo. No tienes que pretender ser alguien más para impresionar a los demás.
- Sé amigable. Sonreír y saludar es el primer paso.
- Haz cumplidos. No dudes en decirle a alguien cuánto te gusta su outfit o su nuevo corte de pelo.
- Pídeles su información de contacto. Después de una clase o al final de una sesión en línea, puedes pedirle a alguien su teléfono para mantenerse en comunicación. A veces puede sentirse como que es muy pronto, pero no esperes demasiado o puede que nunca pase.
- No seas (tan) intenso. Tampoco quieres que las personas se sientan asfixiadas o huelan tu desesperación. Dales su espacio.
- Sé una persona abierta y honesta. Si te interesa saber más sobre alguien, ¡hazle preguntas! A la gente le gusta mucho hablar sobre ella misma.
- No olvides a las personas calladas o introvertidas. Puede que no sean quienes más brillan en sociedad, pero eso no quiere decir que no deseen tener amigos. Que alguien sea un poco más callado no quiere decir que sea poco amigable, así que intenta empezar una conversación con ellos.
Recuerda que no tener amigos no tiene que ver con tu valor como persona ni significa necesariamente que algo esté mal contigo. Como ya vimos, las razones pueden ser diversas, desde la timidez y la ansiedad social hasta diferencias de intereses o estilos de vida ocupados.
La clave está en tomar pequeñas acciones. Así puedes fomentar nuevas conexiones y fortalecer las que ya tienes. No olvides tener una mente abierta, participar en actividades grupales, buscar intereses en común y, sobre todo, ser tú mismo.
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