ENVEJECER

¿Cuáles son los músculos que envejecen más rápido después de los 60 años?

Después de los 60 años, un grupo muscular específico pierde fuerza aceleradamente, complicando tareas diarias como caminar o levantarse de una silla

Conoce cuáles son los músculos que envejecen más rápido después de los 60 años
Conoce cuáles son los músculos que envejecen más rápido después de los 60 añosCréditos: (Canva)
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El cuerpo habla, pero a veces lo hace en voz baja. Subir unas escaleras, incorporarse del sofá o simplemente mantener el equilibrio al caminar son acciones que, con el paso de los años, pueden convertirse en un desafío silencioso. No se trata solo de una cuestión de edad, sino de un proceso específico de desgaste muscular que se acelera a partir de la sexta década de vida.

La ciencia ha identificado que no todos los músculos envejecen al mismo ritmo. Mientras algunos mantienen su funcionalidad con relativa dignidad, hay un conjunto en particular que se debilita de forma prematura. Este proceso, conocido como sarcopenia, afecta de manera más agresiva a la musculatura encargada de nuestra autonomía diaria, esa que literalmente nos mantiene de pie y en movimiento.

El blanco del envejecimiento muscular: el cuádriceps

Si hubiera que señalar al gran damnificado, ese es el cuádriceps. Este potente músculo ubicado en la parte frontal del muslo es esencial para la extensión de la rodilla, lo que nos permite caminar, subir escaleras y levantarnos de una silla. Con la edad, las fibras musculares de contracción rápida —las responsables de la fuerza explosiva— se reducen notablemente en esta zona.

El declive no solo atrofia el músculo, sino que también altera la comunicación entre el sistema nervioso y las fibras musculares. Investigaciones recientes muestran que esta desconexión neuromuscular es la principal culpable de la pérdida de potencia, mucho más que la simple disminución de masa. Por eso, una persona mayor puede tener dificultades para impulsarse al levantarse, incluso si visualmente su pierna no ha cambiado tanto.

¿Por qué el simple hecho de levantarse se vuelve un reto?

La consecuencia más tangible de esta pérdida de fuerza no está en el gimnasio, sino en la sala de estar. Levantarse de una silla o del inodoro es un movimiento que depende casi exclusivamente de la potencia del cuádriceps y los glúteos. Cuando este músculo envejece de forma acelerada, se pierde la capacidad de generar la fuerza necesaria en un instante crítico.

Además, esta debilidad es un predictor silencioso de fragilidad. Diversos estudios asocian la baja fuerza en el cuádriceps con un mayor riesgo de caídas, pérdida de independencia e incluso deterioro cognitivo. No es un simple achaque; la dificultad para incorporarse es una señal de alarma que, según los especialistas, debería tomarse con la misma seriedad que un marcador cardiovascular alterado.

Levantarse de una silla o del inodoro es un movimiento que depende casi exclusivamente de la potencia del cuádriceps y los glúteos. (Foto: Canva)

La potencia, la clave para frenar el deterioro

La buena noticia es que este envejecimiento no es una condena. El músculo, incluso a los 80 años, conserva una capacidad de regeneración asombrosa si se le da el estímulo correcto. La clave no está en caminar largas distancias, sino en entrenar la potencia: movimientos realizados con una intención de velocidad, como sentarse y levantarse de una silla lo más rápido posible.

Los especialistas recomiendan ejercicios de fuerza funcional dos o tres veces por semana, priorizando las sentadillas, las zancadas y, sobre todo, el ejercicio de levantarse repetidamente de una silla sin usar las manos. Realizar tres series de entre ocho y doce repeticiones, enfocándose en la velocidad de ejecución, puede devolverle al cuádriceps la chispa que el tiempo intenta apagar. El objetivo no es correr una maratón, sino seguir jugando con los nietos en el suelo y poder levantarse sin ayuda.

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