Si has notado que tu ritmo al caminar ha disminuido, la razón podría no estar en tus piernas, sino en tus oídos. Durante la última década, especialistas en salud auditiva han observado una relación directa entre la pérdida de audición y una marcha más lenta.
Aunque es bien sabido que el oído interno es responsable del equilibrio, investigaciones recientes señalan que la capacidad de escuchar, por sí misma, influye en la velocidad al caminar, independientemente de la función de equilibrio. Según el doctor Gonzalo Corvera, director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología (IMON), se ha descubierto que "la capacidad de escuchar afecta la fluidez al caminar" y que mejorar la audición puede, en consecuencia, mejorar la movilidad de la persona.
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¿Qué relación existe entre la pérdida de audición y caminar más lento?
Diversos estudios han encontrado que las personas con problemas auditivos suelen presentar una velocidad de marcha menor en comparación con quienes conservan una buena capacidad para escuchar. Los especialistas consideran que la audición juega un papel más importante de lo que se creía en la orientación espacial, la percepción del entorno y la coordinación de los movimientos.
Además, esta asociación no parece limitarse a los adultos mayores, ya que se ha observado incluso después de ajustar factores como la edad y otras condiciones de salud.
El estudio que encontró un vínculo entre la audición y la velocidad al caminar
Un nuevo estudio impulsado por Apple, en colaboración con la Universidad de Michigan, aportó datos relevantes sobre este fenómeno. La investigación analizó a más de 57 mil usuarios de iPhone, utilizando los sensores del teléfono para medir su velocidad real al caminar en situaciones cotidianas.
Posteriormente, los investigadores compararon estos datos con pruebas auditivas realizadas en el mismo dispositivo. Los resultados confirmaron que el grado de pérdida auditiva es un factor asociado con una menor velocidad al caminar y que este efecto es independiente de la edad de la persona.
A diferencia de las evaluaciones realizadas en laboratorios o consultorios médicos, este estudio permitió observar el comportamiento de los participantes en su vida diaria, lo que ofrece una perspectiva más cercana a la realidad.
¿Por qué la pérdida auditiva afecta la movilidad?
El Instituto Mexicano de Otología y Neurotología explica que la pérdida auditiva obliga al cerebro a realizar un esfuerzo mental adicional para interpretar los sonidos del entorno.
Este proceso, conocido como sobrecarga cognitiva, consume recursos cerebrales que normalmente se destinan a otras tareas, como la atención, la memoria y la coordinación motora. Como consecuencia, caminar puede volverse una actividad menos fluida y requerir un mayor esfuerzo.
El doctor Corvera señala que este incremento en la carga mental podría ayudar a explicar por qué enfermedades como el Alzheimer y otras formas de demencia son más frecuentes entre las personas con pérdida auditiva. Otra hipótesis es que la incapacidad para escuchar claramente los propios pasos y sonidos ambientales modifica la percepción corporal y dificulta la orientación al caminar.
Señales de alerta que podrían indicar problemas de audición
Muchas personas desarrollan pérdida auditiva de manera gradual y pueden tardar años en detectar los síntomas. Entre las principales señales de alerta destacan:
- Dificultad para seguir conversaciones en lugares con ruido.
- Necesidad de aumentar constantemente el volumen de la televisión o el teléfono.
- Sensación de que las personas hablan entre dientes o poco claro.
- Zumbidos persistentes en los oídos, conocidos como tinnitus.
- Problemas para distinguir sonidos agudos o ciertas voces.
Detectar estos síntomas de forma temprana puede ayudar a prevenir complicaciones que afecten la calidad de vida.
¿Cuándo debes realizarte una prueba auditiva?
Los especialistas del IMON recomiendan realizar una audiometría preventiva alrededor de los 45 años y repetirla a los 60 años, incluso cuando no existan molestias evidentes. La evaluación permite identificar pérdidas auditivas tempranas y establecer estrategias para proteger la salud auditiva antes de que el problema avance. Además de las revisiones médicas periódicas, los expertos recomiendan adoptar hábitos saludables para cuidar los oídos a largo plazo:
- Evitar la exposición prolongada a ruidos intensos.
- Utilizar protección auditiva en ambientes ruidosos.
- No fumar.
- Mantener un peso saludable.
- Controlar la presión arterial, la diabetes y los niveles de colesterol.
- Acudir al especialista ante cualquier cambio en la capacidad para escuchar.
La evidencia científica sugiere que la salud auditiva está estrechamente relacionada con otras funciones del organismo, incluyendo la movilidad y la salud cerebral. Por ello, atender la pérdida de audición no solo ayuda a escuchar mejor, sino que también podría contribuir a conservar la independencia y la calidad de vida durante más años.
