¿Cómo bañar a tu bebé si eres mamá o papá primerizo? Bañar a un bebé por primera vez puede generar muchas dudas en los padres primerizos. Sin embargo, siguiendo ciertas recomendaciones, esta experiencia puede convertirse en un momento de conexión y bienestar para el bebé.
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¿Cómo bañar a tu bebé si eres mamá o papá primerizo?
Según la Dra. Norma Herrera Roque, de la FES Zaragoza, el primer baño debe realizarse 24 horas después del nacimiento. Anteriormente, era común bañar a los recién nacidos en las primeras horas de vida, pero se ha comprobado que la vérnix caseosa, una sustancia blanquecina y cerosa que recubre la piel del bebé, tiene propiedades hidratantes y protectoras. Por esta razón, se recomienda permitir que la piel la absorba de forma natural.
Según la Revista UNAM Global, este primer baño debe ser muy básico. Lo ideal es limpiar al bebé con una esponja o toallita húmeda, evitando mojar el cordón umbilical. La Dra. Herrera Roque enfatiza que los baños no deben ser diarios, sino dos o tres veces por semana.
¿Cuándo se puede bañar con agua?
Una vez que el cordón umbilical se desprenda, lo que suele suceder entre la primera y segunda semana de vida, se puede comenzar a bañar al bebé con agua. La frecuencia debe mantenerse en dos o tres veces por semana. En caso de usar productos de higiene, estos deben tener un pH neutro para evitar irritaciones.
Para garantizar un baño seguro y agradable, es importante contar con lo siguiente:
- Tina con termómetro, preferentemente con respaldo (se puede colocar una toalla si no lo tiene).
- Ropa preparada antes de iniciar el baño.
- Toalla exclusiva para el bebé.
Algunas recomendaciones adicionales incluyen:
- Temperatura del agua: Debe estar entre 36 y 38°C, colocando primero el agua fría y luego la caliente.
- Cantidad de agua: Se recomienda llenar la tina con 8 a 10 cm de agua.
- Ambiente: Evitar corrientes de aire cerrando puertas y ventanas.
- Esponja de uso exclusivo. Húmeda pero sin exceso de agua.
- Duración: No debe superar los 10 minutos.
Procedimiento del baño
- Rostro y cabeza: Iniciar limpiando suavemente el rostro, evitando el contacto con los ojos y la boca. Para la cabeza, se puede usar un shampoo específico para bebés.
- Cuerpo: Lavar con especial atención los pliegues de la piel, ingles y genitales. En niñas, limpiar suavemente la zona vulvar; en niños, limpiar bien debajo de los testículos.
Secado, hidratación y amor
El secado debe ser delicado, usando una toalla suave y sin frotar. Se puede aplicar una crema hidratante sin alcohol ni perfumes para cuidar la piel y mantener el vínculo olfativo entre el bebé y su madre.
Además, el baño no solo es un acto de higiene, sino también una oportunidad para fortalecer el vínculo entre padres e hijos y detectar posibles anomalías en la piel o el cuerpo del bebé.
Durante los primeros seis meses, se recomienda mantener la frecuencia de dos o tres baños semanales. A medida que el bebé crezca y comience a gatear, se puede aumentar a tres o cuatro veces por semana.
En resumen, aunque al inicio pueda generar dudas, bañar a un bebé es una experiencia enriquecedora. Siguiendo estas recomendaciones, el baño se convierte en un hábito de amor, relajación y bienestar. ¿Alguna vez has bañado a un bebé?