Imagina que te hacen un TAC y, en lugar de salir con dudas y una lista de pruebas adicionales, obtienes un diagnóstico claro en una sola sesión. Y, además, con mucha menos radiación y menos contraste. Eso no es ciencia ficción: es lo que ya ofrece la tomografía por conteo de fotones, una tecnología que el Dr. Gorka Bastarrika, codirector del Servicio de Radiología de la Clínica Universidad de Navarra, habló en exclusiva con SuMédico y define sin titubeos como "un cambio de paradigma en la imagen diagnóstica".
Para entenderlo, piensa en un TAC convencional como una cámara que necesita mucha luz para tomar una foto, pero esa foto sale con ruido y a veces borrosa. El conteo de fotones es como una cámara ultrasensible que capta cada partícula de luz con una claridad asombrosa, usando mucha menos energía. "Cambia completamente la forma de adquirir imágenes", explica Bastarrika. Y lo mejor: el paciente es el gran beneficiado.
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El paciente gana en tres frentes: menos radiación, menos contraste y más certeza
El Dr. Bastarrika es contundente: "La dosis de radiación se reduce entre un 30 y un 50% respecto a un equipo convencional. Y la dosis de contraste que necesitas también es menor, alrededor de un 30% menos". ¿Por qué es tan relevante? Piénsalo en dos escenarios. Un paciente oncológico que necesita pruebas cada tres meses: con menos radiación en cada estudio, la dosis acumulada baja muchísimo, reduciendo el riesgo de inducir nuevos tumores.
Un paciente con quimioterapia, cuyo riñón ya está dañado: menos contraste significa preservar su función renal. "Sobre todo para estudios que requieren seguimientos evolutivos, es una técnica excelente", subraya el especialista.
Adiós a las pruebas adicionales: un solo TAC, un solo diagnóstico
¿Cuántas veces un TAC convencional deja dudas y obliga a hacer una resonancia, un eco de estrés o incluso un cateterismo? Bastarrika lo explica con un caso concreto: un paciente de 67 años, diabético, hipertenso, con dolor torácico y un score de calcio coronario de 1900 (más de 400 ya es alto riesgo).
En un TAC convencional, ese calcio es un enemigo: genera artefactos que impiden ver si hay obstrucciones. "Es bastante probable que tengamos que hacer una prueba adicional o directamente un cateterismo", dice. Con el conteo de fotones, la imagen es tan nítida que el calcio no es un impedimento. "Prácticamente todos los pacientes que derivamos a hemodinámica tienen lesiones que hay que tratar con un stent", afirma. Resultado: menos pruebas, menos esperas, menos ansiedad y un diagnóstico certero.
Prevención: detectar el infarto antes de que ocurra
Quizás lo más revolucionario es lo que viene. "Ahora mismo no nos planteamos hacer un escáner para prevenir enfermedades por la radiación y el contraste. Con el conteo de fotones sí puedes hacerlo", asegura Bastarrika.
En cardiología, por ejemplo, se podrá detectar enfermedad coronaria en personas asintomáticas antes de que produzca un infarto. "Vamos a poder caracterizar las placas de aterosclerosis y definir si un paciente tiene placas de riesgo con riesgo de ruptura". Es decir, pasar de una medicina reactiva—encuentro la enfermedad y la trato—a una proactiva: detecto la enfermedad antes de que ocurra.
El gran desafío: el costo, pero con perspectiva
El principal obstáculo es económico. "El costo del equipo es elevado, cifras muy altas", reconoce Bastarrika. Pero añade un matiz clave: "Si lo miras desde el impacto que puede tener en el sistema sanitario, es proporcionalmente bajo. Porque dejas de hacer exploraciones que tendrías que completar: resonancias, ecografías, listas de espera, inquietud del paciente... todo eso lo eliminas". La buena noticia es que otras marcas están desarrollando sus propios equipos, lo que previsiblemente abaratará los precios.
¿El futuro? El estándar de atención en 10 o 15 años
"Escuché a alguien decir que en 2040 no habría TAC que no fuera de conteo de fotones. Otro hablaba de 2035", comenta Bastarrika. La tecnología avanza hacia ahí, aunque el desarrollo ha sido lento: más de 20 años de investigación para lograr un detector capaz de contar fotones de manera individual. "Por eso son equipos tan caros: han invertido muchísimo dinero en obtener esta tecnología", explica. Pero su convicción es firme: "Va a ser el estándar en tomografía computarizada".
Para médicos y pacientes: un mensaje de esperanza
"Para el médico, el mensaje es familiarizarse con la tecnología, con la técnica de adquisición y con su potencial, porque todavía tiene aspectos que desconocemos", dice Bastarrika. Y para el paciente: "Tienen la suerte de que tenemos una tecnología que nos va a beneficiar en precisión diagnóstica. Nos va a permitir una medicina personalizada, con protocolos adaptados a cada persona. Va a ser un pilar fundamental".
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