Con la llegada de la primavera, el aumento de temperaturas, la floración de las plantas y los cambios bruscos en el clima crean condiciones propicias para la aparición de diversas enfermedades.
La primavera se registra un aumento en la incidencia de enfermedades relacionadas con la exposición a pólenes, el polvo y los cambios de temperatura.
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¿Cuáles son las enfermedades comunes en primavera?
Conocer las enfermedades comunes que se dan en primavera es fundamental para tratar de prevenirlas:
- Rinitis alérgica
La rinitis alérgica es una de las enfermedades más comunes durante la primavera, causada principalmente por la inhalación de pólenes liberados por árboles, pastos y malezas en época de floración. Los síntomas incluyen estornudos frecuentes, congestión nasal, picazón en ojos y garganta, así como secreción nasal acuosa.
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que las personas con antecedentes de alergias deben evitar la exposición a alérgenos manteniendo cerradas las ventanas de casa y automóvil, usando gafas de sol al aire libre y lavando la nariz con soluciones salinas. En casos persistentes, se recomienda acudir al médico para recibir tratamiento con antihistamínicos.
- Conjuntivitis alérgica
La conjuntivitis alérgica suele presentarse en primavera como respuesta del sistema inmunológico a los alérgenos ambientales como el polen o el polvo. Se caracteriza por enrojecimiento ocular, picazón intensa, lagrimeo constante y sensación de tener arena en los ojos. Aunque no es contagiosa, puede resultar muy molesta y afectar la calidad de vida.
- Infecciones respiratorias
Aunque las infecciones respiratorias suelen asociarse al invierno, durante la primavera también se presentan con frecuencia debido a los cambios bruscos de temperatura característicos de la temporada. Los contrastes entre el calor del día y el fresco de la noche debilitan las defensas naturales del organismo, facilitando la entrada de virus como el de la influenza o el resfriado común.
- Asma
Las personas con asma pueden experimentar un aumento en la frecuencia e intensidad de sus crisis durante la primavera debido a la mayor concentración de alérgenos en el aire. El polen, los ácaros del polvo y los cambios de temperatura actúan como desencadenantes que inflaman las vías respiratorias, provocando tos, silbido en el pecho y dificultad para respirar.
- Diarrea
El aumento de las temperaturas durante la primavera favorece la proliferación de bacterias y microorganismos en los alimentos, incrementando el riesgo de enfermedades diarreicas agudas. La falta de refrigeración adecuada y el consumo de agua no purificada son factores que contribuyen a la aparición de estos padecimientos, especialmente en niños y adultos mayores.
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