Cuando una persona recibe el diagnóstico de hipertensión arterial, una de las primeras indicaciones médicas es reducir el consumo de sal. Sin embargo, el verdadero desafío no está en el salero que retiras de la mesa, sino en los alimentos procesados que consumimos a diario sin sospechar que contienen cantidades excesivas de sodio.
El Instituto Mexicano del Seguro Social explica que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica en la que aumenta la presión con la que el corazón bombea sangre a las arterias, para que circule por todo el cuerpo.
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Los alimentos que NO debes consumir si tienes hipertensión
Si tienes hipertensión es fundamental que evites los siguientes alimentos:
- Pepinillos y vegetales encurtidos
Son un acompañamiento clásico de hamburguesas, tortas y tablas de quesos, pero representan un riesgo silencioso para quien padece hipertensión. Al ser vegetales conservados en escabeche, absorben enormes cantidades de sal durante el proceso de encurtido. Una sola pieza puede contener más sodio del recomendado para un alimento que consideramos inofensivo. La mejor alternativa es optar por vegetales frescos, como pepino o zanahoria en bastones, que aportan textura sin poner en riesgo tu presión arterial.
- Sopas enlatadas e instantáneas
La practicidad de abrir una lata o disolver un sobre en agua caliente resulta muy tentadora, pero el costo para tu salud cardiovascular es altísimo. Tan solo media taza de sopa de fideos con pollo en lata puede contener hasta 890 miligramos de sodio, casi la mitad del límite diario recomendado. Las sopas instantáneas, además, suelen incluir glutamato monosódico, un potenciador de sabor que dispara aún más las cifras. Preparar sopa casera con verduras naturales, hierbas aromáticas y muy poca sal es una opción mucho más segura.
- Salsas para pasta comerciales
Puede resultar sorprendente, pero las salsas de tomate embotelladas que compras en el supermercado son auténticas bombas de sal. La mitad de las marcas evaluadas por Consumer Reports contienen 400 miligramos de sodio o más por cada media taza, una cantidad que se duplica fácilmente al servir una porción completa de pasta. La buena noticia es que preparar salsa en casa no lleva más de 20 minutos: basta con triturar jitomate natural, ajo, cebolla y albahaca fresca para obtener un aderezo delicioso sin sodio añadido.
- Quesos curados y procesados
No todos los quesos son iguales frente a la hipertensión. Variedades como el queso americano, el parmesano, el queso azul y los quesos fundidos para untar superan los 300 miligramos de sodio por cada 30 gramos, una porción realmente pequeña. Estos quesos concentran sal durante su proceso de maduración o fabricación industrial. Si no quieres renunciar a este alimento, elige versiones naturalmente más bajas en sodio, como el queso de cabra fresco, la mozzarella o el requesón sin sal añadida.
- Tocino y carnes procesadas
El tocino es, sin lugar a dudas, uno de los alimentos más perjudiciales para quien debe vigilar su tensión arterial. Es graso, extremadamente salado y con un elevado contenido de colesterol. Pero la advertencia va más allá de la hipertensión: diversos estudios han sugerido que el consumo frecuente de carnes procesadas como el tocino, las salchichas y los embutidos puede incrementar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. La recomendación de los especialistas es limitar su consumo al mínimo, incluso en personas sin problemas de presión arterial.
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