Cuando el colesterol LDL, conocido como "malo", está elevado, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como ataques cardíacos e ictus, aumenta significativamente. Sin embargo, en afán de cuidar de su salud, muchos cometen una falla. Descubre cuál es el error que debes evitar al intentar bajar tu colesterol.
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El error común que debes evitar al intentar bajar tu colesterol
El error común que muchas personas cometen al intentar reducir el colesterol es: eliminar por completo las grasas de la dieta. El médico y divulgador británico Tim Spector advierte que esta estrategia es equivocada y contraproducente, informó 20minutos.
Esto se debe a que en lugar de mejorar el perfil lipídico, eliminar todas las grasas puede empeorar el colesterol. De hecho, una dieta rica en grasas saludables puede ser beneficiosa, mientras que una alta en carbohidratos puede agravar el problema.
El colesterol LDL es perjudicial porque contribuye a la formación de depósitos de grasa en las arterias, un proceso conocido como aterosclerosis. Este fenómeno estrecha los vasos sanguíneos, dificultando la circulación y aumentando el riesgo de que una placa de colesterol se rompa, causando una obstrucción que puede desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular. Cada incremento de un milimol en los niveles de colesterol LDL eleva en un 25% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en un plazo de diez años.
Sin embargo, no todas las grasas son dañinas. Existen diferentes tipos de colesterol en el cuerpo:
- LDL, que es el que se deposita en las arterias
- HDL, considerado "bueno" porque ayuda a eliminar el exceso de colesterol del organismo
La clave para mejorar la salud cardiovascular no es evitar las grasas en general, sino elegir las adecuadas, según el experto.
Priorizar grasas saludables
Los médicos recomiendan reducir el consumo de grasas saturadas, presentes en productos ultraprocesados, embutidos y frituras, ya que aumentan el colesterol LDL. En su lugar, se deben priorizar las grasas saludables, como las poliinsaturadas y monoinsaturadas, que pueden contribuir a disminuir el colesterol perjudicial. Estas se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, los frutos secos, las semillas, el pescado azul y los aguacates.
Aumentar la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados es una estrategia efectiva para mejorar los niveles de colesterol y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
En resumen, más que eliminar las grasas por completo, lo fundamental es aprender a seleccionar las fuentes adecuadas. Seguir una dieta equilibrada y rica en grasas saludables es una de las mejores formas de cuidar el corazón y la salud en general.
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