El cáncer colorrectal es el tercer tumor más frecuente del mundo y la segunda causa de muerte por cáncer a nivel global, con 1,9 millones de nuevos casos y más de 900 mil muertes registradas en 2022 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La buena noticia es que la detección temprana ha demostrado reducir ambos indicadores, por lo que ampliar el acceso al cribado se ha convertido en una prioridad. En ese contexto, la American Cancer Society actualizó sus directrices e incorporó por primera vez análisis de sangre como opción de cribado, junto con pruebas moleculares en heces que el paciente puede realizarse en casa.
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La organización reafirma que los adultos con riesgo promedio deben iniciar el cribado a los 45 años y mantenerlo hasta los 75, siempre que la expectativa de vida supere los 10 años. La medida responde al aumento de casos en adultos jóvenes y al peso de esta enfermedad como principal causa de muerte por cáncer en ese grupo etario. "Debemos aumentar nuestro énfasis en el cáncer colorrectal como una enfermedad altamente prevenible, tanto como tratable", señaló Robert Smith, vicepresidente sénior de detección temprana de la entidad.
Las pruebas preferidas: heces y colonoscopia
Las directrices distinguen entre pruebas preferidas y opciones complementarias. Entre las primeras figuran los métodos basados en heces, todos realizables en el domicilio: la prueba inmunoquímica fecal (FIT) de frecuencia anual, la prueba de sangre oculta en heces de alta sensibilidad (gFOBT) también anual, el test multitarget de ADN en heces (mt-sDNA) cada tres años y la prueba multitarget de ARN en heces (mt-sRNA) cada tres años. Todas detectan marcadores moleculares y hemoglobina.
Entre las opciones complementarias figuran la colonoscopia cada 10 años, la colonografía por tomografía computarizada cada cinco años y la sigmoidoscopia flexible cada cinco años. Un punto crucial: cualquier resultado anómalo en pruebas de heces debe confirmarse con una colonoscopia en un plazo preferente de seis meses.
La novedad: análisis de sangre, pero con limitaciones
Las pruebas sanguíneas —que buscan ADN tumoral circulante— se reservan para quienes rechacen las opciones anteriores. Según la American Cancer Society, presentan menor sensibilidad para detectar lesiones precancerosas avanzadas o cáncer en fase inicial, lo que limita su capacidad para reducir incidencia y mortalidad. Un resultado positivo también requiere colonoscopia de seguimiento. "Al ofrecer más herramientas de cribado, más adultos elegibles podrán acceder a pruebas que salvan vidas", añadió Smith, para quien ampliar opciones es clave para cerrar la brecha de cobertura.
Recomendaciones según edad y riesgo
Las guías establecen un rango claro para adultos con riesgo promedio: de 45 a 75 años. Los mayores de 75 deben consultar con su médico para evaluar si continúan, según su estado de salud general. En mayores de 85 años, la organización no recomienda continuar el cribado. Para personas con riesgo elevado o alto (antecedentes familiares, pólipos, radioterapia abdominal o síndromes genéticos), la American Cancer Society remite a las guías del Grupo de Trabajo Multisociedad de EE. UU., que recomiendan iniciar antes de los 45 años y realizar colonoscopias más frecuentes, en algunos casos desde la adolescencia.
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