DÍA INTERNACIONAL DEL TDA

¿Tienes TDA o solo es estrés? Esta prueba de 30 minutos puede decirlo

El auge de los videos sobre salud mental en redes sociales ha disparado los autodiagnósticos de Trastorno por Déficit de Atención (TDA); sin embargo, según los especialistas solo una evaluación integral y pruebas objetivas como MOXO permiten confirmar o descartar el diagnóstico

prueba para diagnosticar TDA.Créditos: Canva
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Concentrarse cada vez menos, olvidar citas, perder objetos o tardar horas en terminar una tarea son situaciones que muchas personas viven a diario y cada vez es más común que en redes sociales ya se asocian automáticamente estos síntomas con el Trastorno por Déficit de Atención (TDA), lo que ha provocado un aumento de personas que están convencidas de padecer esta condición.

Sin embargo, no toda dificultad para concentrarse significa tener TDA, así lo explicó a Sumédico, Karla Mendoza, psicóloga de la Clínica Cisne, quien adviertió que el diagnóstico requiere una valoración clínica completa y no puede basarse únicamente en lo que una persona ve en internet.

"Es bien peligroso, porque muchas veces las personas que vemos en redes sociales no son especialistas o hablan únicamente desde su experiencia, por lo que siempre es necesario acudir con un profesional", señaló.

La especialista explicó que actualmente una de las herramientas más útiles para apoyar el diagnóstico es la prueba computarizada MOXO, diseñada para medir de forma objetiva los procesos cognitivos relacionados con el TDA.

Una prueba que mide mucho más que la atención

A diferencia de las entrevistas tradicionales, MOXO evalúa cuatro funciones fundamentales: atención, tiempo de respuesta, impulsividad e hiperactividad, además de determinar qué tan severa es la afectación en cada una.

“Nos permite medir los procesos cognitivos involucrados en el TDA y también conocer la severidad con la que está afectado cada proceso", explicó Mendoza.

Durante la evaluación, la persona debe responder a determinados estímulos mientras aparecen distractores visuales y auditivos que simulan situaciones de la vida cotidiana, como el ambiente de un salón de clases o un espacio lleno de interrupciones.

Mientras algunos logran mantener la concentración, quienes presentan TDA suelen responder impulsivamente, distraerse con facilidad o disminuir su rendimiento conforme avanza la prueba.

Además, el sistema compara el desempeño con personas del mismo grupo de edad para determinar si los resultados se encuentran dentro de lo esperado.

El diagnóstico no depende únicamente del examen

En el marco del día internacional del TDA, la psicóloga enfatizó que la prueba nunca sustituye la valoración clínica. Primero se realiza una entrevista con el especialista para conocer la historia del paciente y, solo si existe sospecha de TDA, se solicita la evaluación.

"Es un trabajo en conjunto: primero se valora al paciente y, si es necesario, se aplica la prueba para complementar el diagnóstico", explicó.

En ese proceso participan tanto el psicólogo como el psiquiatra o neuropsiquiatra. Mientras el especialista en psiquiatría determina si es necesario iniciar un tratamiento farmacológico y supervisa las dosis, el psicólogo aprovecha la mejoría que ofrece el medicamento para enseñar estrategias que ayuden al paciente a organizarse, planificar y mejorar su atención.

"El medicamento flexibiliza ciertos procesos cognitivos y esa es la oportunidad que tenemos los psicólogos para enseñar nuevas estrategias que faciliten la vida diaria del paciente", detalló.

El TDA sí puede tratarse

Uno de los mitos más frecuentes es pensar que el TDA no tiene solución, pero la especialista de Cisne dijo que, cuando existe un diagnóstico oportuno y el paciente sigue el tratamiento indicado, es posible controlar la condición e incluso alcanzar una remisión.

"Sí hay una remisión, siempre y cuando exista un diagnóstico oportuno y se siga el tratamiento farmacológico y terapéutico".

La especialista explicó que problemas como la ansiedad, la depresión o el estrés intenso también pueden afectar la concentración, por ello, uno de los principales beneficios de la prueba es ayudar a establecer un diagnóstico diferencial.

"Hay procesos que pueden afectar la atención, como la depresión o la ansiedad, pero eso no significa que la persona tenga un trastorno por déficit de atención", aclaró.

Para llegar a una conclusión también es indispensable revisar la historia del paciente; el TDA es un trastorno del neurodesarrollo, por lo que sus síntomas pueden aparecer desde la infancia y permanecen a lo largo de la vida.

"Si una persona nunca presentó problemas de atención durante la niñez y estos aparecen únicamente en la adultez, debemos investigar si el origen puede ser otro", dijo.

¿Se puede engañar a la prueba?

La respuesta es no. La prueba incorpora indicadores de validez capaces de detectar respuestas inconsistentes o intentos deliberados por alterar los resultados.

"La prueba mide la validez y si una persona intenta exagerar síntomas o responder de forma distinta, podemos identificar que los resultados no son válidos", explicó la especialista.

En niños, la evaluación es recomendable cuando existen reportes frecuentes por falta de atención, impulsividad, hiperactividad o conductas de riesgo dentro de la escuela.

En adultos, la principal señal es cuando los problemas de concentración comienzan a afectar el desempeño laboral, académico o personal.

"Si una actividad que normalmente tomaría 30 minutos termina llevándote tres horas y eso te genera ansiedad o frustración, vale la pena acudir con un especialista", destacó.

El costo sigue siendo un reto

La prueba tiene una duración aproximada de 30 minutos y su costo puede oscilar entre 2 mil y 5 mil pesos, dependiendo del centro donde se realice.

Aunque representa una inversión importante, Karla Mendoza explicó que se trata de una herramienta altamente especializada, capaz de medir objetivamente procesos cognitivos que antes solo podían evaluarse mediante entrevistas clínicas.

La IA ya es un "primer consultorio"  

La creciente búsqueda de respuestas sobre salud mental en plataformas digitales no se limita a las redes sociales. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Inteligencia Artificial y Juventudes Generativas (ENIAG 2025), elaborada por la Secretaría de Educación Pública y analizada por The Conversation, la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta a la que recurren miles de jóvenes mexicanos cuando enfrentan problemas emocionales.

El 55.1% asegura utilizar la IA para pedir consejos relacionados con ansiedad, estrés, depresión o tristeza; el 41.9% la consulta para buscar palabras de ánimo o motivación y el 41.8% la utiliza para desahogarse o sentirse escuchado.

Además, el 29.8% afirma que simula conversaciones de apoyo con estas herramientas, mientras que el 24.8% las usa para intentar saber si necesita atención psicológica.

Ante este panorama, Karla Mendoza, psicóloga de la Clínica Cisne, advirtió que la inteligencia artificial y el contenido que circula en redes sociales no pueden sustituir una evaluación clínica.