DÍA MUNDIAL DE LA HIPERTENSIÓN

Ángela lucha contra la hipertensión desde que nació y espera un nuevo corazón

Ángela nació con el corazón al revés y le dieron 8 años de vida. Hoy, a los 42, enfrenta insuficiencia cardíaca terminal e hipertensión pulmonar mientras lucha por un trasplante

Ángela lucha contra la hipertensión desde que nació
Ángela lucha contra la hipertensión desde que nacióCréditos: (Foto: Especial)
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Ángela Lucía Garza Torres cumplió 42 años el pasado 5 de mayo. Lo hizo dentro del Centro Médico Nacional 20 de noviembre, en la Ciudad de México, conectada a monitores y rodeada de batas blancas. No era la primera vez que un cumpleaños la sorprendía en un hospital, pero sí fue uno de los más críticos. Cuatro días antes, los médicos suspendieron un cateterismo porque sus niveles de hemoglobina eran tan bajos que cualquier intervención podía matarla. Le transfundieron sangre y le dijeron que se mentalizara: ya no había mucho que hacer.

Ángela nació con transposición de grandes vasos, una cardiopatía congénita compleja incompatible con la vida. A los ocho meses fue sometida a una cirugía de Mustard, un procedimiento que solo corrigió parcialmente su corazón. Los pediatras sentenciaron que su pronóstico de vida era de ocho años. Han pasado 42.

Ángela nació con transposición de grandes vasos, una cardiopatía congénita compleja incompatible con la vida. (Foto: Especial)

“Yo desde niña escuchaba eso. Pero pues trataba de ignorarlo”, relata Ángela en entrevista. “Actualmente lo que me mantiene con esperanza es que todavía tengo objetivos por cumplir. Uno de mis sueños es algún día dar charlas a pacientes como yo, sobre todo a los padres de niños pequeños que reciben diagnósticos muy feos”.

El día a día de una lucha sin final

Desde 2024, Ángela está incapacitada para trabajar. Fue maestra de la Secretaría de Educación Pública, pero su salud se deterioró al punto de que actividades tan simples como bañarse, comer o sostener una conversación prolongada se convirtieron en batallas diarias. Dejó de manejar. Vive con mareos constantes, falta de aire y dolores precordiales que describe como “choques eléctricos” en el pecho.

Su lista de diagnósticos es abrumadora: insuficiencia cardíaca grado IV —la clasificación más grave, donde el paciente presenta síntomas incluso en reposo—, hipertensión pulmonar, hipertensión arterial de moderada a severa, fibrilación auricular, falla de la válvula tricúspide y un soplo cardíaco. 

En enero de este año le confirmaron la hipertensión pulmonar, una condición que daña progresivamente los pulmones y que, de no controlarse, podría obligarla a necesitar un trasplante cardiopulmonar, una intervención aún más compleja y con pocas posibilidades en el país.

“Cita tras cita salgo con algo peor”, confiesa Ángela. “En noviembre y diciembre tuve pérdida de conciencia. He entrado a urgencias en noviembre, en enero y en abril. Me desespero mucho porque cada vez que voy a consulta siempre me agregan algo más”.

Su círculo de apoyo son sus padres, adultos mayores de 80 años, y sus hermanos, que se turnan para acompañarla a sus viajes mensuales a la Ciudad de México. El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) solo le cubre el vuelo con un tope de 9,000 pesos. El hospedaje, los traslados internos, las comidas y el boleto del acompañante corren por su cuenta. Y su salario como maestra, su única fuente de ingreso, disminuye mes con mes. Es por eso que Ángela abrió una cuenta en Go Found Me para recibir apoyo

Ángela cuenta con el apoyo de su familia. (Foto: Especial)

La asesina silenciosa que acecha a millones

El caso de Ángela es extraordinario por su complejidad congénita, pero su lucha contra la hipertensión arterial y pulmonar la conecta con una pandemia silenciosa que afecta a 1,400 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. En México, entre el 30 y 32% de los adultos la padecen, y lo más alarmante es que más del 40% ni siquiera lo sabe.

El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión, con el objetivo de sensibilizar a nivel mundial sobre la presión arterial alta, promover su prevención, detección y control. 

La hipertensión sigue siendo la principal causa prevenible de muerte prematura en todo el mundo. Es por eso que el lema del Día Mundial de la Hipertensión de la OMS de este año es " Controlar la hipertensión juntos: mida su presión arterial con regularidad, derrote al asesino silencioso".

El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión, con el objetivo de sensibilizar a nivel mundial sobre la presión arterial alta, promover su prevención, detección y control. (Foto: Canva)

El doctor Nikos Christo Secchi Nicolás, médico internista certificado por el Consejo Mexicano de Medicina Interna y presidente del Congreso Internacional de Enfermedades Crónico Degenerativas 2026-2027, explica por qué se le conoce como “la asesina silenciosa”.

“Se le llama así, primero, porque no produce síntomas en la mayoría de los casos. Segundo, porque daña órganos vitales de forma progresiva: corazón, riñón, cerebro y retina. Y tercero, porque aumenta el riesgo de presentar infarto, enfermedad vascular cerebral, insuficiencia renal o muerte súbita”, detalla el especialista.

Aunque la hipertensión suele ser asintomática, el doctor Secchi advierte que existen señales de alarma que no deben ignorarse: dolor de cabeza intenso, sobre todo en la parte posterior; visión borrosa o puntilleo; dolor en el pecho; dificultad para respirar; periodos de confusión; dificultad para hablar; debilidad en extremidades y sangrado nasal abundante.

“El diagnóstico correcto requiere dos o más mediciones en dos o más visitas diferentes y con la técnica adecuada. No basta con una sola toma en el consultorio”, enfatiza.

La esperanza de un trasplante

Para Ángela, el camino hacia un trasplante de corazón es una carrera contra el tiempo. Antes de ser considerada candidata, los médicos deben estabilizar sus niveles de hemoglobina, potasio y sodio, controlar los sangrados provocados por los anticoagulantes y fortalecer sus pulmones mediante rehabilitación cardiopulmonar.

“Cuando hay un trasplante de corazón, las personas piensan que es quitar todo tu corazón y recibir el del donante. Pero no: es dejar tus aurículas y conectar ahí el nuevo corazón. Por eso necesito fortalecer mis aurículas con rehabilitación”, explica Ángela con la precisión de quien ha aprendido medicina a fuerza de vivirla.

Mientras tanto, enfrenta gastos que la rebasan: un estudio NT pro BNP indispensable para autorizar sus medicamentos para hipertensión pulmonar, consultas privadas con una cardióloga pediatra especialista en cardiopatías congénitas, un dispositivo Kardia Móvil para monitorear su electrocardiograma en casa, un baumanómetro digital, cuidados de enfermería y los viajes constantes a la Ciudad de México.

En 2023, la aseguradora privada con la que tenía una antigüedad de más de 30 años decidió no renovarle la póliza. “Me dijeron que ya estaba muy siniestrada y que yo ya no era negocio. Literal, así me dijeron”, recuerda.

“No llamarle enfermedad, sino un proceso”

A pesar de todo, Ángela se niega a rendirse. Escribe, toma cursos de escritura y sueña con publicar su historia. Quiere dar charlas de resiliencia, acompañar a pacientes en hospitales y demostrar que, incluso cuando los médicos dicen que no hay nada que hacer, el cuerpo y el espíritu pueden sorprender.

“Yo lo que siento que me ha funcionado es no llamarle enfermedad, sino un proceso de vida. No sentirme enferma, no tenerme autocompasión. Solo por hoy voy a sentirme bien”, comparte. “A veces estoy muy mala y no me puedo parar de la cama, pero es tenerme mucha paciencia. Agradecer cada despertar: hoy logré hacer esto por mí misma sin ayuda de nadie más”.

El doctor Secchi coincide en que el control de la hipertensión es un trabajo en equipo entre médico y paciente. “La hipertensión primaria, la más frecuente en el mundo, no se cura, pero sí se controla. Cada día que una persona toma su medicamento, hace ejercicio y cuida su alimentación, está protegiendo su corazón, su cerebro y su vida a futuro”.

Pese a las adversidades Ángela no se rinde. (Foto: Especial) 

El especialista recomienda a los pacientes recién diagnosticados algo simple pero poderoso: medir la presión arterial en casa y conocer los valores. “Si conoces tu enfermedad y sabes cuáles son tus cifras de control, nos ayudas a controlarla más fácilmente”. Y advierte sobre el mito más peligroso: “Mucha gente dice: ‘si me siento bien, no necesito tomar el medicamento’. Eso es falso. Dejar el tratamiento puede provocar un efecto rebote o una crisis hipertensiva con daño agudo a órganos”.

En vísperas del Día Mundial de la Hipertensión, la historia de Ángela es un recordatorio de que detrás de cada cifra estadística hay una persona que lucha, se adapta y encuentra razones para seguir. O como ella misma lo resume: “Solo por hoy voy a sentirme bien. Y si no puedo, mañana será otro día”.

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